sábado, 24 de noviembre de 2018

Duminica 30 dR (a Tânărului bogat) / Domingo 30º después de Pentecostés (del Joven rico)




Col 3,12-16: Îmbrăcaţi-vă, dar, ca aleşi ai lui Dumnezeu, sfinţi şi prea iubiţi, cu milostivirile îndurării, cu bunătate, cu smerenie, cu blândeţe, cu îndelungă-răbdare, Îngăduindu-vă unii pe alţii şi iertând unii altora, dacă are cineva vreo plângere împotriva cuiva; după cum şi Hristos v-a iertat vouă, aşa să iertaţi şi voi. Iar peste toate acestea, îmbrăcaţi-vă întru dragoste, care este legătura desăvârşirii. Şi pacea lui Hristos, întru care aţi fost chemaţi, ca să fiţi un singur trup, să stăpânească în inimile voastre; şi fiţi mulţumitori. Cuvântul lui Hristos să locuiască întru voi cu bogăţie. Învăţaţi-vă şi povăţuiţi-vă între voi, cu toată înţelepciunea. Cântaţi în inimile voastre lui Dumnezeu, mulţumindu-I, în psalmi, în laude şi în cântări duhovniceşti.

Lc 18,18-27: Şi L-a întrebat un dregător, zicând: Bunule Învăţător, ce să fac ca să moştenesc viaţa de veci? Iar Isus i-a zis: Pentru ce Mă numeşti bun? Nimeni nu este bun, decât unul Dumnezeu. Ştii poruncile: Să nu săvârşeşti adulter, să nu ucizi, să nu furi, să nu mărturiseşti strâmb, cinsteşte pe tatăl tău şi pe mama ta. Iar el a zis: Toate acestea le-am păzit din tinereţile mele. Auzind Isus i-a zis: Încă una îţi lipseşte: Vinde toate câte ai şi le împarte săracilor şi vei avea comoară în ceruri; şi vino de urmează Mie. Iar el, auzind acestea, s-a întristat, căci era foarte bogat. Şi văzându-l întristat, Isus a zis: Cât de greu vor intra cei ce au averi în împărăţia lui Dumnezeu! Că mai lesne este a trece cămila prin urechile acului decât să intre bogatul în împărăţia lui Dumnezeu. Zis-au cei ce ascultau: Şi cine poate să se mântuiască? Iar El a zis: Cele ce sunt cu neputinţă la oameni sunt cu putinţă la Dumnezeu.



Col 3,12-16: Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión. Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia. Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo. Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección. Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias. Que la Palabra de Cristo resida en ustedes con toda su riqueza. Instrúyanse en la verdadera sabiduría, corrigiéndose los unos a los otros. Canten a Dios con gratitud y de todo corazón salmos, himnos y cantos inspirados.

Lc 18,18-27: Un hombre importante le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?». Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. Tú conoces los mandamientos: No cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre». El hombre le respondió: «Todo esto lo he cumplido desde mi juventud». Al oírlo, Jesús le dijo: «Una cosa te falta todavía: vende todo lo que tienes y distribúyelo entre los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo. Después ven y sígueme». Al oír estas palabras, el hombre se entristeció, porque era muy rico. Viéndolo así, Jesús dijo: «¡Qué difícil será para los ricos entrar en le Reino de Dios! Sí, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios». Los que escuchaban dijeron: «Pero entonces, ¿quién podrá salvarse?». Jesús respondió: «Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios».

martes, 20 de noviembre de 2018

21/11 - Entrada de la Santa Madre de Dios en el Templo


De acuerdo con la Sagrada Tradición, la Entrada de la Santísima Madre de Dios al Templo ocurrió así: los padres de la Virgen María, los justos Joaquín y Ana, rogando que acabara su esterilidad, hicieron voto de que si una criatura les era nacida, le dedicarían al servicio de Dios.

Cuando la Santísima Virgen cumplió tres años, sus santos padres decidieron cumplir su voto. Congregaron a sus familiares y amigos, y vistieron a la Purísima María con sus mejores vestidos. Cantando himnos sagrados y con cirios encendidos, las vírgenes la escoltaron al Templo (cfr. Salmo 44:14-16). Allí el Sumo Sacerdote y varios sacerdotes recibieron a la esclava del Señor. En el Templo, quince escalones conducían al Santuario, al que podían entrar sólo los sacerdotes y el Sumo Sacerdote. (Los salmos 119-133 son llamados «cánticos graduales» porque los sacerdotes recitaban uno de estos salmos en cada escalón). Tal parecía que a la niña María le era imposible subir esta escalera. Mas tan pronto como la colocaron en el primer escalón, fortalecida por el poder de Dios, subió rápidamente los demás escalones, llegando al más alto. Entonces el Sumo Sacerdote, inspirado desde lo alto, llevó a la Santísima Virgen al Santo de los Santos, al cual sólo el Sumo Sacerdote podía entrar, y esto sólo una vez al año para ofrecer un sacrificio expiatorio. Por lo tanto, todos los presentes se quedaron atónitos ante este hecho sin precedentes.

Los justos Joaquín y Ana, habiendo confiado su hija a la voluntad del Padre Celestial, regresaron a su casa. La muy bienaventurada María permaneció en las habitaciones para las vírgenes cerca del Templo. Alrededor del Templo habían muchas habitaciones en las que vivían aquellos dedicados al servicio de Dios, según el testimonio de las Sagradas Escrituras y del historiador Flavio Josefo. La vida terrenal de la Santísima Madre de Dios desde su infancia hasta su asunción a los cielos está envuelta en un profundo misterio. Su vida en el Templo de Jerusalén es también desconocida. «Si alguien me preguntara», dijo el bienaventurado Jerónimo, «como la Santísima Virgen pasó el tiempo de su juventud, contestaría que esto es conocido sólo por Dios mismo y por el Arcángel Gabriel, su guardián constante».

Pero hay relatos en la tradición de la Iglesia que indican que durante la estadía de la Purísima Virgen en el Templo, esta creció en una comunidad de piadosas vírgenes, leía diligentemente las Sagradas Escrituras, se ocupaba con trabajos manuales, oraba constantemente y crecía en amor por Dios. En conmemoración de la entrada de la Santísima Madre de Dios al Templo de Jerusalén, la Santa Iglesia instituyó una solemne fiesta desde tiempos antiguos. Los decretos que establecen la fiesta en los primeros siglos del cristianismo se encuentran en la tradición de los cristianos palestinos, donde se hace mención de que la santa emperatriz Elena construyó una iglesia en honor de la entrada de la Santísima Madre de Dios al Templo.

San Gregorio de Nisa menciona esta fiesta en el siglo IV. En el siglo VIII, los santos Germán y Tarasio, patriarcas de Constantinopla, predicaron sermones con ocasión de la fiesta de la Entrada.

La fiesta de la Entrada de la Santísima Madre de Dios en el Templo prefigura la bendición de Dios a la raza humana, la predicación de la salvación, y la promesa de la venida de Cristo.

jueves, 15 de noviembre de 2018

15/11 - Comienzan el ayuno y el tiempo litúrgico de Navidad


El ciclo navideño

En la Iglesia bizantina, la celebración de la Navidad comienza cuarenta días antes del 25 de Diciembre, el 15 de Noviembre. La Iglesia inicia ese día el ayuno navideño: por cuarenta días somos llamados a meditar en la Encarnación del Verbo de Dios, llamados a ver su humildad al nacer en una cueva y llamados a prepararnos para encontrar el real significado de la Navidad. Nos llama a ayunar para purificar tanto nuestras almas como nuestros cuerpos y entrar al misterio de la venida del Señor.

El ayuno de Navidad es un ayuno “ascético”, distinto del ayuno de Pascua, el cual es mucho más litúrgico. Sin embargo durante el tiempo del ayuno de Navidad toda una serie de himnos litúrgicos nos recuerdan la proximidad de la fiesta del Nacimiento de Cristo. El 15 de Noviembre comenzamos a cantar el himno:

“Cristo ha nacido, glorificadlo! ¡Cristo viene de los cielos, recibidlo! ¡Cristo está sobre la tierra, elévense! Cantad al Señor toda la tierra y alabadle, oh pueblos, con alegría, porque ha sido glorificado”.

Los Domingos y las fiestas anteriores a la Navidad

Dentro del período de cuarenta días que nos prepara para la fiesta de la Navidad del señor, encontramos en nuestro camino una serie de conmemoraciones muy importantes para recordar el porque de nuestro ayuno. Durante los cuarenta días tenemos dos fiestas marianas: la entrada de María al templo, su consagración al templo de Jerusalén, realizado por sus padres, Joaquín y Ana; así como la fiesta de la Concepción de la Madre de Dios.

Además, los dos domingos anteriores a la Navidad, la Iglesia conmemora a los predecesores de Cristo, tanto a sus predecesores directos, como a los santos profetas del Antiguo Testamento que prepararon la venida al mundo de Nuestro Señor. El domingo anterior a la Navidad es conocido como “el Domingo de la Genealogía”: en el recordamos a todos los patriarcas del Antiguo Testamento y a los padres que precedieron la venida de Cristo al mundo. El domingo anterior a éste es conocido como el “Propateron” o domingo de los antepasados de Cristo en el que recordamos a sus padres y abuelos.

A partir del 20 de Diciembre la Iglesia comienza con el período llamado de “la preparación para el Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo”. La estructura de los oficios ortodoxos, desde ese día y hasta Navidad, es similar a la Semana Santa, pues el nacimiento del Hijo de Dios es el inicio de nuestra salvación. Dentro de ésta semana se celebra el famoso oficio del “Paramon” o de la preparación a la Navidad, en el que, además de las horas reales y las Vísperas se celebra la Divina Liturgia de San Basilio el Grande, de la misma manera que lo haríamos un Viernes Santo antes de Pascua, pero con los cambios propios de la Navidad.

El Oficio de la Navidad

El 24 de Diciembre la Iglesia celebra las horas de la fiesta, las Vísperas y finaliza la celebración con la divina Liturgia de San Basilio el Grande. Durante la celebración de estos oficios, las lecturas y los himnos recuerdan la venida con poder del Hijo de Dios en la carne. Las Vísperas inician la Navidad de Cristo, en ellas leemos ocho profecías del Antiguo Testamento, que atestiguan precisamente que Cristo es el cumplimiento de la promesa del Padre. Al finalizar la Liturgia, el sacerdote sale del santuario y llevando una vela en su mano derecha, rodeado por los miembros de la comunidad, entona el Tropario de la fiesta:

“Tu nacimiento, Cristo nuestro Dios, ha mostrado al mundo la luz de la sabiduría. Porque los que adoraban a las estrellas, fueron enseñados por una estrella a adorarte, oh Sol de Justicia, y a saber que tu viniste del Oriente de las alturas, Oh Señor, gloria a Ti”

El 25 de Diciembre celebramos la culminación de la Fiesta: los cuarenta días de ayuno han llegado a su fin, reveemos nuestros anhelos puestos el 15 de Noviembre y comenzamos a ver los frutos del tiempo de preparación para la fiesta.

El período posterior a la Navidad

El segundo día de la Navidad es dedicado a conmemorar a la Santísima Virgen María: la Iglesia interpreta que la Encarnación del verbo fue posible gracias a su intervención. El Padre Schmemman dice: “Su humanidad, concreta e históricamente, es la humanidad que recibió de María”. Por esto, esta conmemoración a la Madre de Dios es tal vez la más antigua conmemoración a María en la historia de la Iglesia. Los oficios de Navidad dan término el sexto día de la fiesta, el 31 de Diciembre, cuando terminamos éste período para iniciar el de la Circuncisión y la Epifanía de Cristo.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Duminica 22 dR (a Bogatului nemilostiv şi a săracului Lazăr) / Domingo 22º después de Pentecostés (del Rico epulón y el pobre Lázaro)



Gal 6,11-18: Vedeţi cu ce fel de litere v-am scris eu, cu mâna mea.  Câţi vor să placă în trup, aceia vă silesc să vă tăiaţi împrejur, numai ca să nu fie prigoniţi pentru crucea lui Hristos.  Căci nici ei singuri, cei ce se taie împrejur, nu păzesc Legea, ci voiesc să vă tăiaţi voi împrejur, ca să se laude ei în trupul vostru.  Iar mie, să nu-mi fie a mă lăuda, decât numai în crucea Domnului nostru Isus Hristos, prin care lumea este răstignită pentru mine, şi eu pentru lume!  Că în Hristos Isus nici tăierea împrejur nu este ceva, nici netăierea împrejur, ci făptura cea nouă.  Şi câţi vor umbla după dreptarul acesta, - pace şi milă asupra lor şi asupra Israelului lui Dumnezeu!  De acum înainte, nimeni să nu-mi mai facă supărare, căci eu port în trupul meu, semnele Domnului Isus.  Harul Domnului nostru Isus Hristos să fie cu duhul vostru, fraţilor! Amin. 

Lc 16,19-31: Era un om bogat care se îmbrăca în porfiră şi în vison, veselindu-se în toate zilele în chip strălucit.  Iar un sărac, anume Lazăr, zăcea înaintea porţii lui, plin de bube,  Poftind să se sature din cele ce cădeau de la masa bogatului; dar şi câinii venind, lingeau bubele lui.  Şi a murit săracul şi a fost dus de către îngeri în sânul lui Avraam. A murit şi bogatul şi a fost înmormântat.  Şi în iad, ridicându-şi ochii, fiind în chinuri, el a văzut de departe pe Avraam şi pe Lazăr în sânul lui.  Şi el, strigând, a zis: Părinte Avraame, fie-ţi milă de mine şi trimite pe Lazăr să-şi ude vârful degetului în apă şi să-mi răcorească limba, căci mă chinuiesc în această văpaie.  Dar Avraam a zis: Fiule, adu-ţi aminte că ai primit cele bune ale tale în viaţa ta, şi Lazăr, asemenea, pe cele rele; iar acum aici el se mângâie, iar tu te chinuieşti.  Şi peste toate acestea, între noi şi voi s-a întărit prăpastie mare, ca cei care voiesc să treacă de aici la voi să nu poată, nici cei de acolo să treacă la noi.  Iar el a zis: Rogu-te, dar, părinte, să-l trimiţi în casa tatălui meu,  Căci am cinci fraţi, să le spună lor acestea, ca să nu vină şi ei în acest loc de chin.  Şi i-a zis Avraam: Au pe Moise şi pe prooroci; să asculte de ei.  Iar el a zis: Nu, părinte Avraam, ci, dacă cineva dintre morţi se va duce la ei, se vor pocăi.  Şi i-a zis Avraam: Dacă nu ascultă de Moise şi de prooroci, nu vor crede nici dacă ar învia cineva dintre morţi.


Gal 6,11-18: ¿Ven estas letras grandes? ¡Les estoy escribiendo con mi propia mano! Los que quieren imponerles la circuncisión sólo buscan quedar bien exteriormente, y evitar ser perseguidos a causa de la cruz de Cristo. Porque tampoco aquellos que se hacen circuncidar observan la Ley; sólo pretenden que ustedes se circunciden para gloriarse de eso. Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo. Estar circuncidado o no estarlo, no tiene ninguna importancia: lo que importa es ser una nueva criatura. Que todos los que practican esta norma tengan paz y misericordia, lo mismo que el Israel de Dios. Que nadie me moleste en adelante: yo llevo en mi cuerpo las cicatrices de Jesús. Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo permanezca con ustedes. Amén.

Lc 16,19-31: Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes. A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas. El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado. En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él. Entonces exclamó: "Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan". "Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento.  Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí". El rico contestó: "Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la cada de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento". Abraham respondió: "Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen". "No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán". Pero Abraham respondió: "Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán"».

domingo, 28 de octubre de 2018

Duminica 24 dR (a Învierii fiicei lui Iair) / Domingo 24º después de Pentecostés (de la Resurrección de la hija de Jairo)



Ef 2,14-22: Căci El este pacea noastră, El care a făcut din cele două - una, surpând peretele din mijloc al despărţiturii,  Desfiinţând vrăjmăşia în trupul Său, legea poruncilor şi învăţăturile ei, ca, întru Sine, pe cei doi să-i zidească într-un singur om nou şi să întemeieze pacea,  Şi să-i împace cu Dumnezeu pe amândoi, uniţi într-un trup, prin cruce, omorând prin ea vrăjmăşia.  Şi, venind, a binevestit pace, vouă celor de departe şi pace celor de aproape;  Că prin El avem şi unii şi alţii apropierea către Tatăl, într-un Duh.  Deci, dar, nu mai sunteţi străini şi locuitori vremelnici, ci sunteţi împreună cetăţeni cu sfinţii şi casnici ai lui Dumnezeu,  Zidiţi fiind pe temelia apostolilor şi a proorocilor, piatra cea din capul unghiului fiind însuşi Isus Hristos.  Întru El, orice zidire bine alcătuită creşte ca să ajungă un locaş sfânt în Domnul,  În Care voi împreună sunteţi zidiţi, spre a fi locaş al lui Dumnezeu în Duh.

Lc 8,41-56: Şi iată a venit un bărbat, al cărui nume era Iair şi care era mai-marele sinagogii. Şi căzând la picioarele lui Isus, Îl ruga să intre în casa Lui,  Căci avea numai o fiică, ca de doisprezece ani, şi ea era pe moarte. Şi, pe când se ducea El, mulţimile Îl împresurau.  Şi o femeie, care de doisprezece ani avea scurgere de sânge şi cheltuise cu doctorii toată averea ei, şi de nici unul nu putuse să fie vindecată,  Apropiindu-se pe la spate, s-a atins de poala hainei Lui şi îndată s-a oprit curgerea sângelui ei.  Şi a zis Isus: Cine este cel ce s-a atins de Mine? Dar toţi tăgăduind, Petru şi ceilalţi care erau cu El, au zis: Învăţătorule, mulţimile Te îmbulzesc şi Te strâmtorează şi Tu zici: Cine este cel ce s-a atins de mine?  Iar Isus a zis: S-a atins de Mine cineva. Căci am simţit o putere care a ieşit din Mine.  Şi, femeia, văzându-se vădită, a venit tremurând şi, căzând înaintea Lui, a spus de faţă cu tot poporul din ce cauză s-a atins de El şi cum s-a tămăduit îndată.  Iar El i-a zis: Îndrăzneşte, fiică, credinţa ta te-a mântuit. Mergi în pace.  Şi încă vorbind El, a venit cineva de la mai-marele sinagogii, zicând: A murit fiica ta. Nu mai supăra pe Învăţătorul.  Dar Isus, auzind, i-a răspuns: Nu te teme; crede numai şi se va izbăvi.  Şi venind în casă n-a lăsat pe nimeni să intre cu El, decât numai pe Petru şi pe Ioan şi pe Iacov şi pe tatăl copilei şi pe mamă.  Şi toţi plângeau şi se tânguiau pentru ea. Iar El a zis: Nu plângeţi; n-a murit, ci doarme.  Şi râdeau de El, ştiind că a murit.  Iar El, scoţând pe toţi afară şi apucând-o de mână, a strigat, zicând: Copilă, scoală-te!  Şi duhul ei s-a întors şi a înviat îndată; şi a poruncit El să i se dea să mănânce.  Şi au rămas uimiţi părinţii ei. Iar El le-a poruncit să nu spună nimănui ce s-a întâmplat.


Ef 2,14-22: Porque Cristo es nuestra paz; él ha unido a los dos pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los separaba, y aboliendo en su propia carne la Ley con sus mandamientos y prescripciones. Así creó con los dos pueblos un solo Hombre nuevo en su propia persona, restableciendo la paz, y los reconcilió con Dios en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, destruyendo la enemistad en su persona. Y él vino a proclamar la Buena Noticia de la paz, paz para ustedes, que estaban lejos, paz también para aquellos que estaban cerca. Porque por medio de Cristo, todos sin distinción tenemos acceso al Padre, en un mismo Espíritu. Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo. En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor. En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.

Lc 8,41-56: De pronto, se presentó un hombre llamado Jairo, que era jefe de la sinagoga, y cayendo a los pies de Jesús, le suplicó que fuera a su casa, porque su única hija, que tenía unos doce años, se estaba muriendo. Mientras iba, la multitud lo apretaba hasta sofocarlo. Una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años y a quien nadie había podido curar, se acercó por detrás y tocó los flecos de su manto; inmediatamente cesó la hemorragia. Jesús preguntó: «¿Quién me ha tocado?». Como todos lo negaban, Pedro y sus compañeros le dijeron: «Maestro, es la multitud que te está apretujando».  Pero Jesús respondió: «Alguien me ha tocado, porque he sentido que una fuerza salía de mí». Al verse descubierta, la mujer se acercó temblando, y echándose a sus pies, contó delante de todos por qué lo había tocado y cómo fue curada instantáneamente. Jesús le dijo entonces: «Hija, tu fe te ha salvado, vete en paz». Todavía estaba hablando, cuando llegó alguien de la casa del jefe de sinagoga y le dijo: «Tu hija ha muerto, no molestes más al Maestro». Pero Jesús, que había oído, respondió: «No temas, basta que creas y se salvará». Cuando llegó a la casa no permitió que nadie entrara con él, sino Pedro, Juan y Santiago, junto con el padre y la madre de la niña. Todos lloraban y se lamentaban. «No lloren, dijo Jesús, no está muerta, sino que duerme». Y se burlaban de él, porque sabían que la niña estaba muerta. Pero Jesús la tomó de la mano y la llamó, diciendo: «Niña, levántate». Ella recuperó el aliento y se levantó en el acto. Después Jesús ordenó que le dieran de comer. Sus padres se quedaron asombrados, pero él les prohibió contar lo que había sucedido.

domingo, 21 de octubre de 2018

Duminica 23 dR (a Vindecării îndrăcitului din Gherasa) / Domingo 23º después de Pentecostés (de la Curación del endemoniado de Gerasa)



Ef 2,4-10: Dar Dumnezeu, bogat fiind în milă, pentru multa Sa iubire cu care ne-a iubit,  Pe noi cei ce eram morţi prin greşealele noastre, ne-a făcut vii împreună cu Hristos - prin har sunteţi mântuiţi! -  Şi împreună cu El ne-a sculat şi împreună ne-a aşezat întru ceruri, în Hristos Isus,  Ca să arate în veacurile viitoare covârşitoarea bogăţie a harului Său, prin bunătatea ce a avut către noi întru Hristos Isus.  Căci în har sunteţi mântuiţi, prin credinţă, şi aceasta nu e de la voi: este darul lui Dumnezeu;  Nu din fapte, ca să nu se laude nimeni.  Pentru că a Lui făptură suntem, zidiţi în Hristos Isus spre fapte bune, pe care Dumnezeu le-a gătit mai înainte, ca să umblăm întru ele.
 
Lc 8,26-39: Şi au ajuns cu corabia în ţinutul Gerghesenilor, care este în faţa Galileii.  Şi ieşind pe uscat, L-a întâmpinat un bărbat din cetate, care avea demon şi care de multă vreme nu mai punea haină pe el şi în casă nu mai locuia, ci prin morminte.  Şi văzând pe Isus, strigând, a căzut înaintea Lui şi cu glas mare a zis: Ce ai cu mine, Isuse, Fiul lui Dumnezeu Celui Preaînalt? Rogu-Te, nu mă chinui.  Căci poruncea duhului necurat să iasă din om, pentru că de mulţi ani îl stăpânea, şi era legat în lanţuri şi în obezi, păzindu-l, dar el, sfărâmând legăturile, era mânat de demon, în pustie.  Şi l-a întrebat Isus, zicând: Care-ţi este numele? Iar el a zis: Legiune. Căci demoni mulţi intraseră în el.  Şi-L rugau pe El să nu le poruncească să meargă în adânc.  Şi era acolo o turmă mare de porci, care păşteau pe munte. Şi L-au rugat să le îngăduie să intre în ei; şi le-a îngăduit.  Şi, ieşind demonii din om, au intrat în porci, iar turma s-a aruncat de pe ţărm în lac şi s-a înecat.  Iar păzitorii văzând ce s-a întâmplat, au fugit şi au vestit în cetate şi prin sate.  Şi au ieşit să vadă ce s-a întâmplat şi au venit la Isus şi au găsit pe omul din care ieşiseră demonii, îmbrăcat şi întreg la minte, şezând jos, la picioarele lui Isus şi s-au înfricoşat.  Şi cei ce văzuseră le-au spus cum a fost izbăvit demonizatul.  Şi L-a rugat pe El toată mulţimea din ţinutul Gerghesenilor să plece de la ei, căci erau cuprinşi de frică mare. Iar El, intrând în corabie, S-a înapoiat.  Iar bărbatul din care ieşiseră demonii Îl ruga să rămână cu El. Isus însă i-a dat drumul zicând:  Întoarce-te în casa ta şi spune cât bine ţi-a făcut ţie Dumnezeu. Şi a plecat, vestind în toată cetatea câte îi făcuse Isus.



Ef 2,4-10: Pero Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, precisamente cuando estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo –¡ustedes han sido salvados gratuitamente!– y con Cristo Jesús nos resucitó y nos hizo reinar con él en el cielo. Así, Dios ha querido demostrar a los tiempos futuros la inmensa riqueza de su gracia por el amor que nos tiene en Cristo Jesús. Porque ustedes han sido salvados por su gracia, mediante la fe. Esto no proviene de ustedes, sino que es un don de Dios; y no es el resultado de las obras, para que nadie se gloríe. Nosotros somos creación suya: fuimos creados en Cristo Jesús, a fin de realizar aquellas buenas obras, que Dios preparó de antemano para que las practicáramos.

Lc 8,26-39: Después llegaron a la región de los gerasenos, que está situada frente a Galilea. Jesús acababa de desembarcar, cuando salió a su encuentro un hombre de la ciudad, que estaba endemoniado. Desde hacía mucho tiempo no se vestía, y no vivía en una casa, sino en los sepulcros. Al ver a Jesús, comenzó a gritar, cayó a sus pies y dijo con voz potente: «¿Qué quieres de mí, Jesús, Hijo de Dios, el Altísimo? Te ruego que no me atormentes». Jesús, en efecto, estaba ordenando al espíritu impuro que saliera de aquel hombre. Muchas veces el espíritu se había apoderado de él, y aunque lo ataban con cadenas y grillos para sujetarlo, él rompía sus ligaduras y el demonio lo arrastraba a lugares desiertos. Jesús le preguntó: «¿Cuál es tu nombre?». «Legión», respondió, porque eran muchos los demonios que habían entrado en él. Y le suplicaban que no les ordenara precipitarse al abismo. Había allí una gran piara de cerdos que estaba paciendo en la montaña. Los demonios suplicaron a Jesús que les permitiera entrar en los cerdos. El se lo permitió. Entonces salieron de aquel hombre, entraron en los cerdos, y desde lo alto del acantilado, la piara se precipitó al mar y se ahogó. Al ver lo que había pasado, los cuidadores huyeron y difundieron la noticia en la ciudad y en los poblados. En seguida la gente fue a ver lo que había sucedido. Cuando llegaron adonde estaba Jesús, vieron sentado a sus pies, vestido y en sus sano juicio, al hombre del que habían salido los demonios, y se llenaron de temor. Los que habían presenciado el hecho les contaron cómo había sido curado el endemoniado. Todos los gerasenos pidieron a Jesús que se alejará de allí, porque estaban atemorizados; y él, subiendo a la barca, regresó. El hombre del que salieron los demonios le rogaba que lo llevara con él, pero Jesús lo despidió, diciéndole: «Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios has hecho por ti». El se fue y proclamó en toda la ciudad lo que Jesús había hecho por él.

sábado, 13 de octubre de 2018

☼ Duminica 21 dR (a Sf. Părinţi de la sinodul al VII-lea ecumenic de la Niceea, în 787) / Domingo 21º después de Pentecostés (de los Santos Padres del 7º Concilio Ecuménico de Nicea, 787)



Gal 2,16-20: Ştiind însă că omul nu se îndreptează din faptele Legii, ci prin credinţa în Hristos Isus, am crezut şi noi în Hristos Isus, ca să ne îndreptă din credinţa în Hristos, iar nu din faptele Legii, căci din faptele Legii, nimeni nu se va îndrepta. Dacă însă, căutând să ne îndreptăm în Hristos, ne-am aflat şi noi înşine păcătoşi, este, oare, Hristos slujitor al păcatului? Nicidecum! Căci dacă zidesc iarăşi ceea ce am dărâmat, mă arăt pe mine însumi călcător (de poruncă). Căci, eu, prin Lege, am murit faţă de Lege, ca să trăiesc lui Dumnezeu. M-am răstignit împreună cu Hristos; şi nu eu mai trăiesc, ci Hristos trăieşte în mine. Şi viaţa de acum, în trup, o trăiesc în credinţa în Fiul lui Dumnezeu, Care m-a iubit şi S-a dat pe Sine însuşi pentru mine.

Lc 8,5-15: Ieşit-a semănătorul să semene sămânţa sa. Şi semănând el, una a căzut lângă drum şi a fost călcată cu picioarele şi păsările cerului au mâncat-o. Şi alta a căzut pe piatră, şi, răsărind, s-a uscat, pentru că nu avea umezeală. Şi alta a căzut între spini şi spinii, crescând cu ea, au înăbuşit-o. Şi alta a căzut pe pământul cel bun şi, crescând, a făcut rod însutit. Acestea zicând, striga: Cine are urechi de auzit să audă. Şi ucenicii Lui Îl întrebau: Ce înseamnă pilda aceasta? El a zis: Vouă vă este dat să cunoaşteţi tainele împărăţiei lui Dumnezeu, iar celorlalţi în pilde, ca, văzând, să nu vadă şi, auzind, să nu înţeleagă. Iar pilda aceasta înseamnă: Sămânţa este cuvântul lui Dumnezeu. Iar cea de lângă drum sunt cei care aud, apoi vine diavolul şi ia cuvântul din inima lor, ca nu cumva, crezând, să se mântuiască. Iar cea de pe piatră sunt aceia care, auzind cuvântul îl primesc cu bucurie, dar aceştia nu au rădăcină; ei cred până la o vreme, iar la vreme de încercare se leapădă. Cea căzută între spini sunt cei ce aud cuvântul, dar umblând cu grijile şi cu bogăţia şi cu plăcerile vieţii, se înăbuşă şi nu rodesc. Iar cea de pe pământ bun sunt cei ce, cu inimă curată şi bună, aud cuvântul, îl păstrează şi rodesc întru răbdare.


Gal 2,16-20: Pero como sabemos que el hombre no es justificado por las obras de la Ley, sino por la fe en Jesucristo, hemos creído en él, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la Ley. Ahora bien, si al buscar nuestra justificación en Cristo, resulta que también nosotros somos pecadores, entonces Cristo está al servicio del pecado. Esto no puede ser, porque si me pongo a reconstruir lo que he destruido, me declaro a mí mismo transgresor de la Ley. Pero en virtud de la Ley, he muerto a la Ley, a fin de vivir para Dios. Yo estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí: la vida que sigo viviendo en la carne, la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.

Lc 8,5-15: «El sembrador salió a sembrar su semilla. Al sembrar, una parte de la semilla cayó al borde del camino, donde fue pisoteada y se la comieron los pájaros del cielo. 6 Otra parte cayó sobre las piedras y, al brotar, se secó por falta de humedad. Otra cayó entre las espinas, y estas, brotando al mismo tiempo, la ahogaron. Otra parte cayó en tierra fértil, brotó y produjo fruto al ciento por uno». Y una vez que dijo esto, exclamó: «¡El que tenga oídos para oír, que oiga!». Sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola, y Jesús les dijo: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en cambio, se les habla en parábolas, para que miren sin ver y oigan sin comprender. La parábola quiere decir esto: La semilla es la Palabra de Dios. Los que están al borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el demonio y arrebata la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los que están sobre las piedras son los que reciben la Palabra con alegría, apenas la oyen; pero no tienen raíces: creen por un tiempo, y en el momento de la tentación se vuelven atrás. Lo que cayó entre espinas son los que escuchan, pero con las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, se van dejando ahogar poco a poco, y no llegan a madurar. Lo que cayó en tierra fértil son los que escuchan la Palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a sus constancia.