sábado, 5 de octubre de 2019

Duminica 20 dR (a Învierii fiului văduvei din Nain) / Domingo 20º después de Pentecostés (de la Resurección del hijo de la viuda de Naín)



Gal 1,11-19: Dar vă fac cunoscut, fraţilor, că Evanghelia cea binevestită de mine nu este după om; Pentru că nici eu n-am primit-o de la om, nici n-am învăţat-o, ci prin descoperirea lui Isus Hristos. Căci aţi auzit despre purtarea mea de altădată întru iudaism, că prigoneam peste măsură Biserica lui Dumnezeu şi o pustiiam. Şi spoream în iudaism mai mult decât mulţi dintre cei care erau de vârsta mea în neamul meu, fiind mult râvnitor al datinilor mele părinteşti. Dar când a binevoit Dumnezeu Care m-a ales din pântecele mamei mele şi m-a chemat prin harul Său, Să descopere pe Fiul Său întru mine, pentru ca să-L binevestesc la neamuri, îndată nu am primit sfat de la trup şi de la sânge, Nici nu m-am suit la Ierusalim, la Apostolii cei dinainte de mine, ci m-am dus în Arabia şi m-am întors iarăşi la Damasc. Apoi, după trei ani, m-am suit la Ierusalim, ca să-l cunosc pe Chefa şi am rămas la el cincisprezece zile. Iar pe altul din apostoli n-am văzut decât numai pe Iacov, fratele Domnului.

Lc 7,11-16: Şi după aceea, S-a dus într-o cetate numită Nain şi cu El împreună mergeau ucenicii Lui şi multă mulţime. Iar când S-a apropiat de poarta cetăţii, iată scoteau un mort, singurul copil al mamei sale, şi ea era văduvă, şi mulţime mare din cetate era cu ea. Şi, văzând-o Domnul, I s-a făcut milă de ea şi i-a zis: Nu plânge! Şi apropiindu-Se, S-a atins de sicriu, iar cei ce-l duceau s-au oprit. Şi a zis: Tinere, ţie îţi zic, scoală-te. Şi s-a ridicat mortul şi a început să vorbească, şi l-a dat mamei lui. Şi frică i-a cuprins pe toţi şi slăveau pe Dumnezeu, zicând: Prooroc mare s-a ridicat între noi şi Dumnezeu a cercetat pe poporul Său.



Gal 1,11-19: Quiero que sepan, hermanos, que la Buena Noticia que les prediqué no es cosa de los hombres, porque yo no la recibí ni aprendí de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo. Seguramente ustedes oyeron hablar de mi conducta anterior en el Judaísmo: cómo perseguía con furor a la Iglesia de Dios y la arrasaba, y cómo aventajaba en el Judaísmo a muchos compatriotas de mi edad, en mi exceso de celo por las tradiciones paternas. Pero cuando Dios, que me eligió desde el seno de mi madre y me llamó por medio de su gracia, se complació en revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara entre los paganos, de inmediato, sin consultar a ningún hombre y sin subir a Jerusalén para ver a los que eran Apóstoles antes que yo, me fui a Arabia y después regresé a Damasco. Tres años más tarde, fui desde allí a Jerusalén para visitar a Pedro, y estuve con él quince días. No vi a ningún otro Apóstol, sino solamente a Santiago, el hermano del Señor.

Lc 7,11-16: En seguida, Jesús se dirigió a una ciudad llamada Naím, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud. Justamente cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar al hijo único de una mujer viuda, y mucha gente del lugar la acompañaba. Al verla, el Señor se conmovió y le dijo: «No llores». Después se acercó y tocó el féretro. Los que los llevaban se detuvieron y Jesús dijo: «Joven, yo te lo ordeno, levántate». El muerto se incorporó y empezó a hablar. Y Jesús se lo entregó a su madre. Todos quedaron sobrecogidos de temor y alababan a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo».

sábado, 7 de septiembre de 2019

08/09 - Natividad de la Santa Madre de Dios


En la montañosa provincia del norte de Jerusalén, en la pendiente de una de las montañas cerca del valle Esdrelón, se ubicaba Nazaret. Era un pueblito pequeño, que históricamente no sobresalía en nada, por lo cual los hebreos se referían a él hasta con cierto desprecio, diciendo: "¿Podrá haber algo bueno de Nazaret?"

En este pueblito vivía la piadosa pareja, Joaquín y Ana, a quiénes el Señor eligió como antecesores del Salvador del mundo. Joaquín provenía de la casa del rey David, y Ana — era de la clase sacerdotal. La sobrina de Ana, la justa Elizabet, después fue la madre de Juan el Bautista y era prima hermana de la futura Virgen María.

El justo Joaquín era un hombre que estaba en una acomodada situación económica, y tenía mucha cantidad de ganado. A pesar de la abundancia, toda la vida de esta justa pareja, estaba impregnada por el espíritu de un devoto amor a Dios y por la caridad hacia el prójimo. Por estas cualidades ellos gozaban del respeto y el amor de todos. Los mortificaba, sin embargo, una pena: no tenían descendencia, lo cual entre los hebreos se consideraba como indicio de castigo Divino. Ellos pedían incesantemente a Dios que les enviare un hijo para su alegría, aunque hacia la vejez tenían ya poca esperanza de ello. Joaquín estaba muy apesadumbrado por la falta de hijos y una vez, trayendo sus ofrendas a Dios, escuchó de cierto Rabí un duro reproche: "¿Por qué razón quieres ofrecer tus dones a Dios antes que otros? ¡Pues tú no eres digno, por no tener descendencia (ser estéril)!" Por causa de tan grande aflicción el justo Joaquín se alejó al desierto para ayunar y rezar.

Al conocer esto, la justa Ana, considerándose a si misma culpable por la falta de descendencia, se angustió también y comenzó a orar a Dios todavía con mayor fervor, para que Él la escuchara y le mandara un niño. En uno de estos estados de oración, se le apareció un Ángel de Dios y le dijo: "Tu oración ha sido escuchada por Dios, y tu concebirás y de ti nacerá una hija bendita, superior a todas las hijas de la tierra. Por causa de Ella se bendecirán todas las razas de la tierra. Ponle por nombre María."

Habiendo escuchado estas dichosas palabras, la justa Ana inclinándose ante el Ángel le dijo: "¡Vive el Señor Mi Dios! ¡Si realmente naciera de mí un niño, lo entregaré al Señor para que esté a Su servicio! ¡Que Lo sirva, glorificando Su nombre durante toda su vida!"

Ese mismo Ángel del Señor se le apareció también al justo Joaquín, diciéndole: "Dios aceptó tus oraciones con benevolencia. Tu esposa Ana concebirá y alumbrará una hija, por Quien todo el mundo se regocijará. He aquí también la señal de la veracidad de mis palabras: ve a Jerusalén, y allí encontrarás a tu esposa en las puertas doradas."

San Joaquín se dirigió sin demora a Jerusalén, llevando consigo presentes para ofrecerlos a Dios, y también para los sacerdotes.

Llegado a Jerusalén, encontró a su esposa Ana, como lo predijo el Ángel, y relataron el uno al otro, todo lo que les fue anunciado, y, después de pasar un tiempo más en Jerusalén regresaron a su casa, en Nazaret. Pasado el tiempo establecido de su embarazo, la justa Ana dio a luz una hija, a la Cual llamó María, como lo ordenó el Ángel.

Después de pasado un año, Joaquín organizó un banquete, para el cual invitó a los sacerdotes, ancianos y a todos sus conocidos. Durante el banquete alzó a su Bendita Hija y, mostrándola a todos, pidió a los sacerdotes que La bendijeran.

El nacimiento de la Madre de Dios es para nosotros un día especialmente gozoso, porque con él se hizo realidad toda una serie de importantísimas profecías y pronósticos del Antiguo Testamento. Precisamente a Ella Dios La eligió para que fuera Aquella Virgen, Quien de acuerdo a las predicciones de Isaías, tenía que concebir sin semen del Espíritu Santo y dar a luz al Hijo-Emanuel, destinado a salvar al género humano de la maldición y muerte que pendían sobre él. Ella se convirtió en la misteriosa "escalera" que unió al Cielo con la tierra, vista en sueños por el patriarca Jacob (Hechos 28:12). Ella se hizo también "la puerta cerrada" quien según la visión del profeta Ezequiel (Ez. 44:2) traspasó el Señor Dios de Israel para visitar y liberar a su gente. Es también Ella la creación de la casa de la sabiduría de Dios (Prov. 9:1), que alumbra a todo hombre, que viene a este mundo (Juan 1:9), y que disipa las tinieblas de la incredulidad y el extravío.

En una palabra, el nacimiento de la Santísima Virgen María es para nosotros el comienzo del cumplimiento de todas las promesas Divinas, con las cuales vivió y se consoló la humanidad durante muchos milenios, — la manifestación al mundo de Aquel misterio oculto por siglos y generaciones, que estaba preparado desde la eternidad para la salvación y gloria del caído género humano.

Es por eso, que esta celebración, como enseña San Andrés de Creta es, "el principio de las festividades y sirve como puerta hacia la gracia y la verdad." San Juan Damasceno dijo: "el día de la natividad de la Madre de Dios es festividad de alegría universal, pues a través de Ella se renovó todo el género humano, y la aflicción de la madre Eva se convirtió en alegría." 


Troparion Tono 4:

Tu nacimiento oh Madre de Dios Virgen, anunció la alegría a todo el universo. Porque de Ti resplandeció el sol de verdad, Cristo nuestro Dios, destruyendo la maldición, Él nos concedió la bendición y destruyendo la muerte, nos otorgó la vida eterna.

Contaquio Tono 4:

Joaquín y Ana fueron liberados del reproche de la esterilidad, Adán y Eva de la corrupción de la muerte, oh Purísima, por Tu santa Natividad, por eso Tu pueblo celebra este acontecimiento, por haber sido redimido de la culpa del pecado, celebra exclamándote: la estéril da a luz a la Madre de Dios, nutridora de nuestra vida.

DUMINICA DINAINTEA ÎNĂLŢĂRII SFINTEI CRUCI / DOMINGO ANTERIOR A LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ



Gal 6,11-18: Vedeţi cu ce fel de litere v-am scris eu, cu mâna mea. Câţi vor să placă în trup, aceia vă silesc să vă tăiaţi împrejur, numai ca să nu fie prigoniţi pentru crucea lui Hristos. Căci nici ei singuri, cei ce se taie împrejur, nu păzesc Legea, ci voiesc să vă tăiaţi voi împrejur, ca să se laude ei în trupul vostru. Iar mie, să nu-mi fie a mă lăuda, decât numai în crucea Domnului nostru Isus Hristos, prin care lumea este răstignită pentru mine, şi eu pentru lume! Că în Hristos Isus nici tăierea împrejur nu este ceva, nici netăierea împrejur, ci făptura cea nouă. Şi câţi vor umbla după dreptarul acesta, - pace şi milă asupra lor şi asupra Israelului lui Dumnezeu! De acum înainte, nimeni să nu-mi mai facă supărare, căci eu port în trupul meu, semnele Domnului Isus. Harul Domnului nostru Isus Hristos să fie cu duhul vostru, fraţilor! Amin.

Io 3,13-17: Şi nimeni nu s-a suit în cer, decât Cel ce S-a coborât din cer, Fiul Omului, Care este în cer. Şi după cum Moise a înălţat şarpele în pustie, aşa trebuie să se înalţe Fiul Omului, Ca tot cel ce crede în El să nu piară, ci să aibă viaţă veşnică. Căci Dumnezeu aşa a iubit lumea, încât pe Fiul Său Cel Unul-Născut L-a dat ca oricine crede în El să nu piară, ci să aibă viaţă veşnică. Căci n-a trimis Dumnezeu pe Fiul Său în lume ca să judece lumea, ci ca să se mântuiască, prin El, lumea.


Gal 6,11-18: ¿Ven estas letras grandes? ¡Les estoy escribiendo con mi propia mano! Los que quieren imponerles la circuncisión sólo buscan quedar bien exteriormente, y evitar ser perseguidos a causa de la cruz de Cristo. Porque tampoco aquellos que se hacen circuncidar observan la Ley; sólo pretenden que ustedes se circunciden para gloriarse de eso. Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo. Estar circuncidado o no estarlo, no tiene ninguna importancia: lo que importa es ser una nueva criatura. Que todos los que practican esta norma tengan paz y misericordia, lo mismo que el Israel de Dios. Que nadie me moleste en adelante: yo llevo en mi cuerpo las cicatrices de Jesús. Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo permanezca con ustedes. Amén.

Jn 3,13-17: Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna. Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

domingo, 1 de septiembre de 2019

El Año Litúrgico de la Iglesia bizantina


La celebración litúrgica en la Iglesia bizantina se nos presenta de una forma que tiene que ver con toda la vida del cristiano y le confiere un ritmo propio. En cada etapa del camino de la vida, en cada momento difícil, la Iglesia busca santificar a sus hijos con los sacramentos y con las oraciones. De este modo, la vida del cristiano no avanza según los días del calendario, sino según las festividades eclesiales y el tiempo terrestre o natural se transforma en parte de la Historia Sagrada, en Tiempo de Salvación.

Las celebraciones de la ortodoxia están estrechamente ligadas a los “ciclos del tiempo”, así encontramos tres tipos de ciclos: diario, semanal y anual.

El ciclo diario está formado por una serie de servicios litúrgicos que coinciden con un tiempo u hora determinada del día y que puede tener como su culmen la celebración de la Divina Liturgia. El ciclo semanal gira en torno al Domingo, que se dedica a conmemorar y celebrar la Resurrección de Cristo y se constituye en fuente de donde manan las gracias para los otros seis días.

Pero, de los tres tipos de ciclos, el más amplio y desarrollado es el ciclo litúrgico anual que llamamos Año Litúrgico. Comienza el 1 de Septiembre y tiene su culmen en la celebración de la Pascua. Está formado, como el semanal, además de las conmemoraciones diarias de los misterios del Señor, de la Santísima Virgen o de los Santos, por 12 Grandes Fiestas fijas en cuanto que tienen una fecha asignada en el año: 8 de septiembre: la Natividad de la Santa Virgen María, Madre de Dios; 14 de septiembre: se conmemora la Exaltación de la Cruz. Para este día, la Iglesia prescribe el ayuno estricto y en el templo se celebra un rito especial de adoración de la Cruz; 21 de noviembre: la Presentación de la Virgen María en el templo; 25 de diciembre: la Natividad de Cristo; 1 de enero: La Circuncisión del Señor; 6 de enero: el Bautismo del Señor (Epifanía); 2 de febrero: la Presentación del Señor; 25 de marzo: La Anunciación a la Virgen María, fiesta que San Juan Crisóstomo la llamaba la “raíz de las fiestas”; 24 de junio: La Natividad de Juan el Bautista; 29 de junio: La memoria de los santos apóstoles Pedro y Pablo; 6 de agosto: La Trasfiguración del Señor; 15 de agosto: La Dormición de la Santísima Madre de Dios.

Y existen además cuatro grandes fiestas en honor del Señor, que son de carácter movible pues van unidas al misterio de la Resurrección: La Entrada de Jesús en Jerusalén (Domingo de Ramos); El glorioso día de la Resurrección del Señor (Pascua); El luminoso día de la Ascensión de Jesús al cielo y El descenso del Espíritu Santo (Pentecostés).

Adicionalmente tenemos algunas fechas o períodos importantes durante el año: 1 de octubre: la Protección de la Virgen María. El 15 de noviembre: se inicia el ayuno navideño, que precede a la más importante festividad de las consideradas fijas: la Natividad y el Bautismo del Señor. Y la última de las grandes festividades del año es la Decapitación de Juan el Precursor y Bautista que se celebra el 29 de agosto y se caracteriza por ser día de ayuno estricto.

Por último podemos mencionar que revisten también gran importancia la fiesta Titular de la Iglesia, Monasterio o Ciudad que ya no son de carácter general sino particular o local.

Todo el Año Litúrgico, es pues, el medio como la Iglesia al presentarnos los principales misterios de nuestra redención nos recuerda que además de tener la verdadera fe, y de celebrarla con acciones de culto, estamos llamados a dejarnos iluminar y transformar por cada uno de los misterios que celebramos, y que por nuestra vida, por nuestras obras, todos den gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Profesor Rafael E. Morán Pineda


Fuente: Iglesia Ortodoxa de la Santa Transfiguración en Guatemala (Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa de Antioquía)
Adaptación propia

01/09 - Comienzo del Año Eclesiástico (Indicción)


El primer día de septiembre se inicia el año eclesiástico. Históricamente en esa fecha el Imperio Romano imponía a sus súbditos un gravamen para el mantenimiento de sus fuerzas armadas. A dicho impuesto se le dio el nombre de Indicción (Definición, Orden, Llamamiento), el cual también fue adoptado por los emperadores en Constantinopla. Posteriormente se usó el término de Distribución para denominarlo. En el año 312, Constantino el Grande introdujo en sus territorios este decreto después de ser proclamado Emperador.

Hay tres tipos de Indicción pero la que celebramos nosotros vino a ser llamada la Constantinopolitana, adoptada por los Patriarcas. Esta Indicción o llamamiento se inicia el 1 de septiembre y es observada con especial atención: en este tiempo, a la vez que se concluye un ciclo de producción con la siega y recolección de las cosechas y su almacenamiento en los graneros, se inicia también la preparación para la siembra y cultivo futuros. Por eso consideramos esta fecha para el inicio del nuevo año.

La Iglesia festeja este día suplicando a Dios por buen tiempo, lluvias generosas y abundancia de los frutos de la tierra. Las Sagradas Escrituras dan testimonio de que el pueblo de Israel celebraba la fiesta del Clamor de las Trompetas en este día ofreciendo himnos de acción de gracias. Además de lo antes dicho, nosotros conmemoramos también, la presencia del Señor en la Sinagoga de Nazareth cuando leyó el pasaje de Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva” (Lc 4:16-30).

¡Feliz año nuevo!


Fuente: Arquidiócesis de México, Venezuela, Centroamérica y el Caribe (Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa de Antioquía)

01/09 - Începutul anului nou bisericesc


„A toată făptura Ziditorule, Cel Ce timpurile şi anii ai pus întru puterea Ta, binecuvântează cununa anului bunătăţii Tale, Doamne, păzind în pace poporul şi ţara aceasta, pentru rugăciunile Născătoarei de Dumnezeu şi ne mântuieşte pe noi”.

În ritul bizantin anul bisericesc începe, nu la 1 ianuarie cum s-ar crede, ci la 1 septembrie. Trebuie spus că începutul anului bisericesc nu echivalează cu începutul anului liturgic. Acesta din urmă începe la Paşti. Începutul anului bisericesc marchează începutul ciclului mineal (din Minei) sau al sărbătorilor cu dată fixă. Prima mare sărbătoare a anului bisericesc este Naşterea Maicii Domnului iar ultima mare sărbătoare este Adormirea Maicii Domnului. Potrivit tradiţiei moştenită din Legea Veche, în prima zi a lunii Tishrí (septembrie) a început creaţia lumii.

Semnificativ este faptul că în ziua a 8-a creştinii sărbătoresc Naşterea Maicii Domnului, care prin simbolismul „zilei a 8-a” indică noua creaţie în Hristos, care se face ascultătoare prin Noua Evă (Maria). Ziua a 8-a este legată de ziua duminicii, ziua fără de apus a veacului ce va să vină, anticipată la fiecare Liturghie. Astfel, prăznuirea Naşterii Maicii Sfinte, figură şi simbol al Bisericii în ziua a 8-a a anului bisericesc, înseamnă naşterea noastră în Împărăţia cerurilor, deja prezentă, dar nu încă deplin vizibilă. Sfinţii, în frunte cu Maica Domnului, pe care îi vor sărbători de-a lungul anului bisericesc, sunt fraţii noştri care au făcut prezentă în viaţa şi fiinţa lor viaţa cea nouă a noii creaţii.

Tradiţia mai leagă ziua de 1 septembrie de începutul activităţii publice a Mântuitorului. Tot în prima zi din luna septembrie, evreii aveau zi de odihnă şi aduceau Domnului ardere de tot. Mai existau şi alte motive pentru care evreii serbau în mod deosebit luna septembrie. În această lună, apele potopului au scăzut şi corabia lui Noe s-a oprit pe Muntele Ararat; Moise a coborât de pe Sinai cu tablele Legii; s-a început construirea cortului Domnului. Toate aceste semnificaţii din tradiţia iudaică au fost reinterpretate de Biserică în cheie cristologică. Astfel sfârşitul Potopului face trimitere la noua creaţie în Hristos prin apele curăţitoare ale Botezului; coborârea lui Moise de pe munte şi arătarea tablelor Legii corespunde Întrupării Fiului lui Dumnezeu şi arătării poruncii celei noi a iubirii, iar construirii cortului lui Dumnezeu îi corespunde Naşterii Bisericii însufleţite a Fecioarei şi a Trupului Bisericii.

În ritul roman, anul bisericesc începe cu prima duminică din Advent, adică duminica cea mai apropiată de 30 noiembrie, deci cu aproximativ patru săptămâni înainte de Crăciun.

Binecuvântează Doamne, cununa anului bunătăţii Tale!

Pr. Florin Fodoruț


Sursa: http://www.liturgica.ro

sábado, 31 de agosto de 2019

DUMINICA 11 dR (a Datornicului nemilostiv) / DOMINGO 11º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS (del Deudor despiadado)



1Cor 9,2-12: Dacă altora nu le sunt apostol, vouă, negreşit, vă sunt. Căci voi sunteţi pecetea apostoliei mele în Domnul. Apărarea mea către cei ce mă judecă aceasta este. N-avem, oare, dreptul, să mâncăm şi să bem? N-avem, oare, dreptul să purtăm cu noi o femeie soră, ca şi ceilalţi apostoli, ca şi fraţii Domnului, ca şi Chefa? Sau numai eu şi Barnaba nu avem dreptul de a nu lucra? Cine slujeşte vreodată, în oaste, cu solda lui? Cine sădeşte vie şi nu mănâncă din roada ei? Sau cine paşte o turmă şi nu mănâncă din laptele turmei? Nu în felul oamenilor spun eu acestea. Nu spune, oare, şi legea acestea? Căci în Legea lui Moise este scris: "Să nu legi gura boului care treieră". Oare de boi se îngrijeşte Dumnezeu? Sau în adevăr pentru noi zice? Căci pentru noi s-a scris: "Cel ce ară trebuie să are cu nădejde, şi cel ce treieră, cu nădejdea că va avea parte de roade". Dacă noi am semănat la voi cele duhovniceşti, este, oare, mare lucru dacă noi vom secera cele pământeşti ale voastre? Dacă alţii se bucură de acest drept asupra voastră, oare, nu cu atât mai mult noi? Dar nu ne-am folosit de dreptul acesta, ci toate le răbdăm, ca să nu punem piedică Evangheliei lui Hristos.

Mt 18,23-35: De aceea, asemănatu-s-a împărăţia cerurilor omului împărat care a voit să se socotească cu slugile sale. Şi, începând să se socotească cu ele, i s-a adus un datornic cu zece mii de talanţi. Dar neavând el cu ce să plătească, stăpânul său a poruncit să fie vândut el şi femeia şi copii şi pe toate câte le are, ca să se plătească. Deci, căzându-i în genunchi, sluga aceea i se închina, zicând: Doamne, îngăduieşte-mă şi-ţi voi plăti ţie tot. Iar stăpânul slugii aceleia, milostivindu-se de el, i-a dat drumul şi i-a iertat şi datoria. Dar, ieşind, sluga aceea a găsit pe unul dintre cei ce slujeau cu el şi care-i datora o sută de dinari. Şi punând mâna pe el, îl sugruma zicând: Plăteşte-mi ce eşti dator. Deci, căzând cel ce era slugă ca şi el, îl ruga zicând: Îngăduieşte-mă şi îţi voi plăti. Iar el nu voia, ci, mergând, l-a aruncat în închisoare, până ce va plăti datoria. Iar celelalte slugi, văzând deci cele petrecute, s-au întristat foarte şi, venind, au spus stăpânului toate cele întâmplate. Atunci, chemându-l stăpânul său îi zise: Slugă vicleană, toată datoria aceea ţi-am iertat-o, fiindcă m-ai rugat. Nu se cădea, oare, ca şi tu să ai milă de cel împreună slugă cu tine, precum şi eu am avut milă de tine? Şi mâniindu-se stăpânul lui, l-a dat pe mâna chinuitorilor, până ce-i va plăti toată datoria. Tot aşa şi Tatăl Meu cel ceresc vă va face vouă, dacă nu veţi ierta - fiecare fratelui său - din inimile voastre.


1Cor 9,2-12: Quizás otros no me reconozcan como apóstol, pero vosotros sí tenéis que reconocerme como tal, porque el hecho de que seáis creyentes en el Señor prueba que en verdad lo soy. Esta es mi respuesta a los que me critican: Yo también tengo el derecho de recibir comida y bebida,  y de llevar conmigo una esposa cristiana, como los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas. ¿O acaso Bernabé y yo somos los únicos que no tenemos derecho a ser mantenidos por la comunidad?  ¿Quién que sirve como soldado corre con sus propios gastos? ¿Quién que cultiva un viñedo no come de sus uvas? ¿Quién que cuida las ovejas no toma de la leche que ordeña?  Y no vayáis a creer que esta es solo una opinión humana, porque la ley de Moisés también lo dice.  Pues está escrito en el libro de la ley: “No pongas bozal al buey que trilla.” Y esto no significa que Dios se preocupe de los bueyes, sino que se preocupa de nosotros, porque la ley se escribió por causa nuestra, pues tanto el que ara la tierra como el que trilla el grano deben hacerlo con la esperanza de recibir su parte de la cosecha.  Así que, si hemos sembrado en vosotros una semilla espiritual, no es mucho pedir que cosechemos de vosotros algo de lo material. Si otros tienen tal derecho sobre vosotros, con mayor razón nosotros. Sin embargo, no hemos hecho uso de ese derecho, sino que hemos venido soportándolo todo por no estorbar el anuncio del evangelio de Cristo. 

Mt 18,23-35: “Por eso, el reino de los cielos se puede comparar a un rey que quiso hacer cuentas con sus funcionarios.  Había comenzado a hacerlas, cuando le llevaron a uno que le debía muchos millones. Como aquel funcionario no tenía con qué pagar, el rey ordenó que lo vendieran como esclavo, junto con su esposa, sus hijos y todo lo que tenía, a fin de saldar la deuda.  El funcionario cayó de rodillas delante del rey, rogándole: ‘Señor, ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo.’  El rey tuvo compasión de él, le perdonó la deuda y lo dejó ir en libertad. Pero al salir, aquel funcionario se encontró con un compañero que le debía una pequeña cantidad. Lo agarró del cuello y lo ahogaba, diciendo: ‘¡Págame lo que me debes!’  El compañero se echó a sus pies, rogándole: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo.’ Pero el otro no quiso, sino que le hizo meter en la cárcel hasta que pagara la deuda.  Esto disgustó mucho a los demás compañeros, que fueron a contar al rey todo lo sucedido.  El rey entonces le mandó llamar y le dijo: ‘¡Malvado!, yo te perdoné toda aquella deuda porque me lo rogaste.  Pues también tú debiste tener compasión de tu compañero, del mismo modo que yo tuve compasión de ti.’  Tanto se indignó el rey, que ordenó castigarle hasta que pagara toda la deuda". Jesús añadió: –Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada uno no perdona de corazón a su hermano.