sábado, 26 de mayo de 2018

DUMINICA COBORÂRII SF. SPIRIT (RUSALIILE) / DOMINGO DEL DESCENSO DEL ESPÍRITU SANTO (PENTECOSTÉS)



Fap 2,1-11: Şi când a sosit ziua Cincizecimii, erau toţi împreună în acelaşi loc.  Şi din cer, fără de veste, s-a făcut un vuiet, ca de suflare de vânt ce vine repede, şi a umplut toată casa unde şedeau ei.  Şi li s-au arătat, împărţite, limbi ca de foc şi au şezut pe fiecare dintre ei.  Şi s-au umplut toţi de Duhul Sfânt şi au început să vorbească în alte limbi, precum le dădea lor Duhul a grăi.  Şi erau în Ierusalim locuitori iudei, bărbaţi cucernici, din toate neamurile care sunt sub cer.  Şi iscându-se vuietul acela, s-a adunat mulţimea şi s-a tulburat, căci fiecare îi auzea pe ei vorbind în limba sa.  Şi erau uimiţi toţi şi se minunau zicând: Iată, nu sunt aceştia care vorbesc toţi galileieni?  Şi cum auzim noi fiecare limba noastră, în care ne-am născut?  Parţi şi mezi şi elamiţi şi cei ce locuiesc în Mesopotamia, în Iudeea şi în Capadocia, în Pont şi în Asia,  În Frigia şi în Pamfilia, în Egipt şi în părţile Libiei cea de lângă Cirene, şi romani în treacăt, iudei şi prozeliţi,  Cretani şi arabi, îi auzim pe ei vorbind în limbile noastre despre faptele minunate ale lui Dumnezeu!

Io 7,37-52;8,12: Iar în ziua cea din urmă - ziua cea mare a sărbătorii - Isus a stat între ei şi a strigat, zicând: Dacă însetează cineva, să vină la Mine şi să bea.  Cel ce crede în Mine, precum a zis Scriptura: râuri de apă vie vor curge din pântecele lui.  Iar aceasta a zis-o despre Duhul pe Care aveau să-L primească acei ce cred în El. Căci încă nu era (dat) Duhul, pentru că Isus încă nu fusese preaslăvit.  Deci din mulţime, auzind cuvintele acestea, ziceau: Cu adevărat, Acesta este Proorocul.  Iar alţii ziceau: Acesta este Hristosul. Iar alţii ziceau: Nu cumva din Galileea va să vină Hristos?  N-a zis, oare, Scriptura că Hristos va să vină din sămânţa lui David şi din Betleem, cetatea lui David?  Şi s-a făcut dezbinare în mulţime pentru El.  Şi unii dintre ei voiau să-L prindă, dar nimeni n-a pus mâinile pe El.  Deci slugile au venit la arhierei şi farisei, şi le-au zis aceia: De ce nu L-aţi adus?  Slugile au răspuns: Niciodată n-a vorbit un om aşa cum vorbeşte Acest Om.  Şi le-au răspuns deci fariseii: Nu cumva aţi fost şi voi amăgiţi?  Nu cumva a crezut în El cineva dintre căpetenii sau dintre farisei?  Dar mulţimea aceasta, care nu cunoaşte Legea, este blestemată!  A zis către ei Nicodim, cel ce venise mai înainte la El, noaptea, fiind unul dintre ei:  Nu cumva Legea noastră judecă pe om, dacă nu-l ascultă mai întâi şi nu ştie ce a făcut?  Ei au răspuns şi i-au zis: Nu cumva şi tu eşti din Galileea? Cercetează şi vezi că din Galileea nu s-a ridicat prooroc.  Şi s-a dus fiecare la casa sa.



Hech 2,1-11: Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. Había en Jerusalén hombres piadosos, que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al producirse aquel ruido la gente se congregó y se llenó de estupor al oírles hablar cada uno en su propia lengua. Estupefactos y admirados decían: «¿Es que no son galileos todos estos que están hablando? Pues ¿cómo cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa? Partos, medos y elamitas; habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia, Frigia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cirene, forasteros romanos, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos les oímos hablar en nuestra lengua las maravillas de Dios.»

Jn 7,37-52;8,12: El último día de la fiesta, el más solemne, Jesús puesto en pie, gritó: «Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba el que crea en mí», como dice la Escritura: De su seno correrán ríos de agua viva. Esto lo decía refiriéndose al Espíritu que iban a recibir los que creyeran en él. Porque aún no había Espíritu, pues todavía Jesús no había sido glorificado. Muchos entre la gente, que le habían oído estas palabras, decían: «Este es verdaderamente el profeta.» Otros decían: «Este es el Cristo.» Pero otros replicaban: «¿Acaso va a venir de Galilea el Cristo? ¿No dice la Escritura que el Cristo vendrá de la descendencia de David y de Belén, el pueblo de donde era David?» Se originó, pues, una disensión entre la gente por causa de él. Algunos de ellos querían detenerle, pero nadie le echó mano. Los guardias volvieron donde los sumos sacerdotes y los fariseos. Estos les dijeron: «¿Por qué no le habéis traído?» Respondieron los guardias: «Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre.» Los fariseos les respondieron: «¿Vosotros también os habéis dejado embaucar? ¿Acaso ha creído en él algún magistrado o algún fariseo? Pero esa gente que no conoce la Ley son unos malditos.» Les dice Nicodemo, que era uno de ellos, el que había ido anteriormente donde Jesús: «¿Acaso nuestra Ley juzga a un hombre sin haberle antes oído y sin saber lo que hace?» Ellos le respondieron: «¿También tú eres de Galilea? Indaga y verás que de Galilea no sale ningún profeta.» Jesús les habló otra vez diciendo: «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.»

lunes, 21 de mayo de 2018

21/05 - Santos Constantino y Elena, Isapóstoles


El Emperador Constantino el Grande era hijo de Constancio Flor gobernador de la parte occidental del Imperio Romano, (Galia y Bretaña), y de la Santa Equiapostólica Elena. Por deseo del Emperador Diocleciano, en su adolescencia (a los 18 años) fue alejado de sus padres en calidad de rehén, y vivió en la corte de Nicomedia. Cuando el Emperador Diocleciano renunció al trono, Constantino volvió a Galia, y en el año 306, después de la muerte del Emperador Constancio fue nombrado emperador.

Su madre lo predispuso a tomar el cristianismo. Su padre aunque era pagano, defendía a los cristianos, viendo que estos eran fieles servidores y dignos habitantes. En la corte de Diocleciano en aquel tiempo cuando todavía la Iglesia no era perseguida había cristianos que ocupaban distintos cargos y Constantino tenia en ellos muchos ejemplos que atestiguaban su honor y lealtad al trabajo. También él vio los horrores de la persecución y la extraordinaria fortaleza de los confesores de Cristo; ello también lo predispuso en su causa. Posteriormente el mismo Constantino reconoció, que su estadía en la corte de Diocleciano contribuyó mucho para su conversión al cristianismo: “Yo me alejaba de los anteriores gobernantes hasta ahora, decía él, pues veía el salvajismo de sus costumbres.”

Por su carácter él era, activo, belicoso, previsor, perspicaz, allegado a todos y generoso. Constantino era un genio mundial y no en vano fue elegido por la Divina Providencia del Señor para realizar un cambio grandioso en el imperio y en todo el mundo.

Durante su reinado el Emperador Constantino luchó en especial contra tres enemigos, y durante ese combate gradualmente, y decididamente se volcó hacia la recepción de la Santa Fe.

En el año 308, él con suerte salió de la lucha con el Emperador Maximino Hérculo, y se apuró a expresar su agradecimiento con riquísimas ofrendas en el templo de Apolo. En ello quedó demostrado el rasgo dominante en el carácter de Constantino: a pesar de que todavía seguía siendo pagano, él era una persona religiosa, y el motivo de sus hazañas la dirigía hacia la ayuda del Cielo.

En el año 312 se produjo una guerra nueva entre el Emperador Constantino y el Emperador Majencio. En el transcurso de esta guerra, poco antes del momento decisorio de la misma, en horas del mediodía, cuando el sol comenzó a inclinarse hacia el occidente (poniente), con sus propios ojos Constantino vio sobre el Cielo una Cruz ilumináda con esta inscripción “Con El Vencerás” (en Griego NIKA). Durante la noche el Señor se le presentó en sueño con el mismo símbolo de la Cruz y le dijo, que con este símbolo él iba a vencer al enemigo. Al día siguiente por orden de Constantino, en todos los emblemas de su tropa fueron hechas las imágenes de la Santa Cruz.

Al obtener la victoria sobre Majencio, Constantino, triunfante entró a Roma, y aquí en la plaza ordenó poner su estatua con la Cruz en la mano derecha con la siguiente inscripción “Con este símbolo salvador, yo salvé a la ciudad del yugo del tirano.” Después de esta victoria el Emperador Constantino, junto con su yerno Licinio editó el primer manifiesto, permitiendo a todos profesar el cristianismo sin temor. El segundo manifiesto firmado por él en el año 313, ordenaba la devolución a los cristianos los lugares destinados a los Divinos oficios y todo el patrimonio arrebatado en tiempos de persecución.

Mientras tanto el amigable trato entre el Emperador Constantino y Licinio poco a poco se fue disipando, transformándose en una pelea abierta. Esta lucha definía el destino de los cristianos en el Imperio Romano, pues Licinio, sospechando que los cristianos orientales tenían un apego hacia Constantino, primero comenzó a oprimirlos, luego pasó a una persecución abierta, en cambio Constantino amparaba abiertamente a los cristianos. Ambos emperadores se preparaban a una batalla decisoria, cada uno de acuerdo a su fe. Los oráculos vaticinaban la victoria de Licinio y los cristianos rezaban por Constantino. Dios le otorgó la victoria a Constantino en la batalla cerca de Adrianópolis (322). Licinio perdió el trono y la vida. Constantino se transformó en soberano absoluto del imperio, y el cristianismo salió triunfante.

El Emperador Constantino dedicó toda su vida al bienestar de la Iglesia, y le hizo tanto bien a ella, que tiene merecido la denominacion de Equiapostólico. Desde su época las reparticiones gubernamentales, las normas, el servicio militar, comenzaron a orientarse sobre exigencias, que están contenidas dentro del cristianismo.

Se pueden señalar las siguientes medidas y actividades del Emperador Constantino a favor del cristianismo, además de los edictos citados, correlativamente, en el año 314 puso fin a los juegos paganos, (313-315) liberó al clero de las obligaciones ciudadanas, y a las tierras de la Iglesia de los impuestos en general, (315) suprimió la pena de muerte a través de la crucifixión y edito una severa norma contra los judíos, que se sublevaban contra la Iglesia, (316) permitió liberar a los esclavos ante la Iglesia sin formalidades especiales, las cuales eran muy engorrosas en los juicios civiles, (319) prohibió a las personas particulares ofrecer sacrificios a los ídolos, y realizar adivinaciones en sus casas, (321) ordenó festejar el día domingo en todo el imperio, (325) para proteger a las vírgenes cristianas cambió las leyes de los romanos contra el celibato. Concedió a la Iglesia el derecho de recibir donación de bienes, permitió tomar altos cargos gubernamentales a los cristianos, ordenó construir templos cristianos y prohibió introducir en ellos, imágenes y estatuas de emperadores, a usanza de los templos paganos.

Sobre todo el Emp. Constantino encontraba oposición en Roma, en la cual el partido pagano era fuerte. Esta oposición de los paganos se descubrió, en especial cuando se festejaban los 20 años del reinado de Constantino, enfriando sus relaciones con la anterior capital del imperio. Finalmente dejó Roma, y estableció una nueva capital cristiana sobre las orillas del Bósforo, invitando a los obispos cristianos para bendecirla solemnemente, llamándola Constantinopla. En esta nueva capital del imperio en lugar de templos paganos comenzaron a construir templos cristianos, y en vez de estatuas de dioses paganos — imágenes sagradas.
El Emperador Constantino prestó mucha atención a la agitación provocada en la Iglesia, por el cisma de los donatistas y en especial, por la herejía de Arrio, tratando de todas maneras de unir a los divididos. Uno de los grandes méritos de Constantino fue — convocar el primer Concilio Ecuménico en el año 325 en la ciudad de Nicea.

Constantino con todo el alma se dedicó a la Iglesia, pero a pesar de ello, de acuerdo a las costumbres de esa época, no se bautizó hasta los últimos días de su vida. Cuando sintió que llegaban los últimos momentos de su vida, entonces piadosamente recibió este gran sacramento, y murió mientras rezaba el día 21 de mayo del año 337. La historia le adicionó a su nombre (el calificativo de) “el Grande.” La iglesia por sus grandes servicios lo denominó “Equiapóstolico”.



Fuente: www.iglesiaortodoxagriega.cl

jueves, 17 de mayo de 2018

Ascensión a los Cielos de nuestro Dios y Señor Jesucristo


Jesús después de Su Resurrección no vivió junto a sus discípulos como lo había hecho antes de su muerte. Lleno de la gloria de su divinidad, apareció a los suyos en distintos lugares y en distintos momentos, asegurándoles que en verdad era Él, pero en adelante vivo en su cuerpo resucitado y glorificado. Después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del Reino de Dios (Hech 1:3). Se utiliza el periodo de tiempo de cuarenta días en la Biblia a menudo. Significa un periodo de cumplimiento y plenitud (Gen 7:17; Éx 16:35; 24,18; Jue 3:11; I Sam 17:16; I Rey 19:8; Jon 3:4; Mt 4:2).

Cuarenta días después de su pascua, Jesús ascendió a los cielos para ser glorificado a la diestra del Padre (Hech 1:9-11; Mc 16:19; Lc 24:51). La Ascensión de Cristo es su partida física final de este mundo después de Su Resurrección. Es el cumplimiento de su misión en este mundo como el Salvador Mesiánico. Es su glorioso retorno al Padre quien lo había enviado al mundo para llevar a cabo la obra que le había designado (Jn 17:4-5). “Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo. Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo” (Lc 24:51-52).

La celebración que la Iglesia hace en esta fiesta de la Ascensión, tal como en todas las demás fiestas de este tipo, no es un simple recordatorio de algún acontecimiento sobrenatural en la vida de Jesús. Las Sagradas Escrituras enfatizan la partida física de Cristo y su glorificación por Dios Padre, junto al gran regocijo que experimentaron los discípulos al recibir la promesa del Espíritu Santo quien vendría para asegurarles la presencia del Señor con ellos, capacitándoles para ser sus testigos hasta los confines de la tierra (Lc 24:48-53; Hech 1:8-11; Mt 28:16-20; Mc 16:16-19)

En la Iglesia, los creyentes celebran estos acontecimientos con la convicción de que la partida de Cristo desde este mundo ha sucedido para ellos y para la humanidad entera. El Señor se va para que sea glorificado junto a Dios Padre y para glorificarnos a nosotros juntamente con Él. Él se va para preparar un lugar para nosotros, y para llevarnos a todos a la dicha y bienaventuranza de la presencia de Dios. Nos abre el camino para que todos podamos entrar “al santuario celestial… el Lugar santo no hecho por manos humanas”. Se va para poder enviar el Espíritu Santo, quien procede del Padre, y dará testimonio acerca de Él y Su Evangelio en el mundo, haciéndolo poderosamente presente en la vida de sus discípulos.

Los himnos litúrgicos de la fiesta de la Ascensión hablan de todo esto. Los versos para las antífonas de la Divina Liturgia son tomados de los salmos 47, 48 y 49. El tropario de la fiesta que se canta en la Pequeña Entrada es cantado también después de la comunión, en lugar del himno “Hemos Visto la verdadera Luz”.

viernes, 11 de mayo de 2018

11/05 - Santos Isoapóstoles Cirilo y Metodio, iluminadores de los eslavos


Cirilo (su nombre laico era Constantino, 827-869) y Metodio (Miguel, 815-885) fueron dos hermanos de una familia hacendada de siete hijos de la ciudad de Tesalónica, en el Imperio bizantino: Constantino era el menor y Miguel, el mayor.

Se desconocen sus orígenes: una versión asegura que eran eslavos, otra dice que eran "protobúlgaros", es decir, búlgaros antiguos. Una tercera versión afirma que eran de origen griego. Fueran cuales fueran sus raíces, de lo que no cabe duda alguna es de que desde la infancia hablaban varias lenguas. En aquella época, Tesalónica era el centro cultural de Macedonia y una ciudad multicultural y multilingüe, donde, además del idioma griego, estaba muy difundido el idioma protoeslavo, aunque carecía de forma escrita.

Al llegar a la mayoría de edad, Miguel optó por la carrera militar, y alcanzó el puesto de estratega (general) de la provincia macedonia de Slavinia.

Mientras tanto, Constantino recibió clases de Filosofía, Geometría, Retórica, Astronomía y lenguas extranjeras. Al terminar sus estudios, recibió las órdenes y obtuvo un puesto de gran prestigio: custodio de la biblioteca de la catedral de Santa Sofía en Constantinopla. Sin embargo, al cabo de un tiempo prefirió retirarse y, al dejar el puesto, partió a uno de los monasterios de la costa del mar Negro. Las autoridades eclesiásticas no pudieron conformarse con tal decisión y pronto lo requirieron en Constantinopla. Le encomendaron las clases de Filosofía en la misma universidad donde había estudiado.

En 850 el emperador bizantino Miguel III envió a Constantino a Bulgaria en misión evangelizadora. En 851 se trasladó a Mileto, una ciudad griega de la costa occidental de Anatolia (en la actual provincia de Aydin, Turquía), para continuar ahí con la misma misión. Por su parte, Miguel dejó su carrera militar. En 856 un amigo de la familia que le había ayudado a obtener el puesto de general fue asesinado, y sus “aliados” fueron perseguidos. Para no arriesgar su vida, Miguel dejó el puesto y se ordenó monje. Se enclaustró en un monasterio en el monte Olimpo.

En 860 el rey de Bulgaria, Borís I, abrazó el cristianismo y se bautizó con el nombre de Miguel, y con ello empezó la segunda etapa de la misión búlgara de Constantino. Aquella vez ya estaba acompañado por su hermano mayor.

En 862, Cirilo y Metodio, apoyados por sus discípulos, compusieron un alfabeto que correspondía a los sonidos del habla eslava y tradujeron del griego numerosos textos religiosos.

Sin embargo, algunos expertos opinan que los apóstoles no pudieron contribuir tanto a la expansión del cristianismo en Bulgaría, y que tampoco compusieron el alfabeto en el territorio de ese país, dado que aquel tiempo estarían ya al cargo de la misión morava.

La misión en Moravia (región de la actual República Checa) nace a raíz de que en 862 el soberano moravo Rostislao enviase a sus embajadores al emperador bizantino, solicitando que les mandase maestros para que los instruyeran en su lengua natal en los dogmas del cristianismo, que profesaban ya en aquella época.

En Moravia Cirilo y Metodio siguieron traduciendo la literatura eclesiástica del griego al eslavo antiguo, enseñaron a los eslavos a leer y escribir, y oficiaron en esa lengua.

Tras la muerte de Cirilo el 14 de febrero de 869, Metodio prosiguió únicamente con la misión. Pero la situación política en la región cambió drásticamente. Llegó al poder un nuevo soberano, Esviatopolk, que, bajo la fuerte influencia del clero alemán, prohibió la liturgia en eslavo antiguo.

Metodio fue perseguido por el clero alemán latino y durante tres años incluso permaneció "recluido" en un monasterio.

Entre los años 881 y 883, Metodio residió en Constantinopla invitado por el emperador Basilio I, y después volvió a Moravia. Entre sus labores más destacadas de la época está la traducción al eslavo del Antiguo Testamento. Murió el 6 de abril de 885.


sábado, 5 de mayo de 2018

DUMINICA 5 DUPĂ PAŞTI (a Samarinencei) / DOMINGO 5º DESPUÉS DE PASCUA (de la Samaritana)





Fap 11,19-30: Deci cei ce se risipiseră din cauza tulburării făcute pentru Ştefan, au trecut până în Fenicia şi în Cipru, şi în Antiohia, nimănui grăind cuvântul, decât numai iudeilor.  Şi erau unii dintre ei, bărbaţi ciprieni şi cireneni care, venind în Antiohia, vorbeau şi către elini, binevestind pe Domnul Isus.  Şi mâna Domnului era cu ei şi era mare numărul celor care au crezut şi s-au întors la Domnul.  Şi vorba despre ei a ajuns la urechile Bisericii din Ierusalim, şi au trimis pe Barnaba până la Antiohia.  Acesta, sosind şi văzând harul lui Dumnezeu, s-a bucurat şi îndemna pe toţi să rămână în Domnul, cu inimă statornică.  Căci era bărbat bun şi plin de Duh Sfânt şi de credinţă. Şi s-a adăugat Domnului mulţime multă.  Şi a plecat Barnaba la Tars, ca să caute pe Saul  Şi aflându-l, l-a adus la Antiohia. Şi au stat acolo un an întreg, adunându-se în biserică şi învăţând mult popor. Şi în Antiohia, întâia oară, ucenicii s-au numit creştini.  În acele zile s-au coborât, de la Ierusalim în Antiohia, prooroci.  Şi sculându-se unul dintre ei, cu numele Agav, a arătat prin Duhul, că va fi în toată lumea foamete mare, care a şi fost în zilele lui Claudiu.  Iar ucenicii au hotărât ca fiecare dintre ei, după putere, să trimită spre ajutorare fraţilor care locuiau în Iudeea;  Ceea ce au şi făcut, trimiţând preoţilor prin mâna lui Barnaba şi a lui Saul.

Io 4,5-42: Deci a venit la o cetate a Samariei, numită Sihar, aproape de locul pe care Iacov l-a dat lui Iosif, fiul său;  Şi era acolo fântâna lui Iacov. Iar Isus, fiind ostenit de călătorie, S-a aşezat lângă fântână şi era ca la al şaselea ceas.  Atunci a venit o femeie din Samaria să scoată apă. Isus i-a zis: Dă-Mi să beau.  Căci ucenicii Lui se duseseră în cetate, ca să cumpere merinde.  Femeia samarineancă I-a zis: Cum Tu, care eşti iudeu, ceri să bei de la mine, care sunt femeie samarineancă? Pentru că iudeii nu au amestec cu samarinenii.  Isus a răspuns şi i-a zis: Dacă ai fi ştiut darul lui Dumnezeu şi Cine este Cel ce-ţi zice: Dă-Mi să beau, tu ai fi cerut de la El, şi ţi-ar fi dat apă vie.  Femeia I-a zis: Doamne, nici găleată nu ai, şi fântâna e adâncă; de unde, dar, ai apa cea vie?  Nu cumva eşti Tu mai mare decât părintele nostru Iacov, care ne-a dat această fântână şi el însuşi a băut din ea şi fiii lui şi turmele lui?  Isus a răspuns şi i-a zis: Oricine bea din apa aceasta va înseta iarăşi;  Dar cel ce va bea din apa pe care i-o voi da Eu nu va mai înseta în veac, căci apa pe care i-o voi da Eu se va face în el izvor de apă curgătoare spre viaţă veşnică.  Femeia a zis către El: Doamne, dă-mi această apă ca să nu mai însetez, nici să mai vin aici să scot.  Isus i-a zis: Mergi şi cheamă pe bărbatul tău şi vino aici.  Femeia a răspuns şi a zis: N-am bărbat. Isus i-a zis: Bine ai zis că nu ai bărbat.  Căci cinci bărbaţi ai avut şi cel pe care îl ai acum nu-ţi este bărbat. Aceasta adevărat ai spus.  Femeia I-a zis: Doamne, văd că Tu eşti prooroc.  Părinţii noştri s-au închinat pe acest munte, iar voi ziceţi că în Ierusalim este locul unde trebuie să ne închinăm.  Şi Isus i-a zis: Femeie, crede-Mă că vine ceasul când nici pe muntele acesta, nici în Ierusalim nu vă veţi închina Tatălui.  Voi vă închinaţi căruia nu ştiţi; noi ne închinăm Căruia ştim, pentru că mântuirea din iudei este.  Dar vine ceasul şi acum este, când adevăraţii închinători se vor închina Tatălui în duh şi în adevăr, că şi Tatăl astfel de închinători îşi doreşte.  Duh este Dumnezeu şi cei ce I se închină trebuie să i se închine în duh şi în adevăr.  I-a zis femeia: Ştim că va veni Mesia care se cheamă Hristos; când va veni, Acela ne va vesti nouă toate.  Isus i-a zis: Eu sunt, Cel ce vorbesc cu tine.  Dar atunci au sosit ucenicii Lui. Şi se mirau că vorbea cu o femeie. Însă nimeni n-a zis: Ce o întrebi, sau: Ce vorbeşti cu ea?  Iar femeia şi-a lăsat găleata şi s-a dus în cetate şi a zis oamenilor:  Veniţi de vedeţi un om care mi-a spus toate câte am făcut. Nu cumva aceasta este Hristosul?  Şi au ieşit din cetate şi veneau către El.  Între timp, ucenicii Lui Îl rugau, zicând: Învăţătorule, mănâncă.  Iar El le-a zis: Eu am de mâncat o mâncare pe care voi nu o ştiţi.  Ziceau deci ucenicii între ei: Nu cumva I-a adus cineva să mănânce?  Isus le-a zis: Mâncarea Mea este să fac voia Celui ce M-a trimis pe Mine şi să săvârşesc lucrul Lui.  Nu ziceţi voi că mai sunt patru luni şi vine secerişul? Iată zic vouă: Ridicaţi ochii voştri şi priviţi holdele că sunt albe pentru seceriş.  Iar cel ce seceră primeşte plată şi adună roade spre viaţa veşnică, ca să se bucure împreună şi cel ce seamănă şi cel ce seceră.  Căci în aceasta se adevereşte cuvântul: Că unul este semănătorul şi altul secerătorul.  Eu v-am trimis să seceraţi ceea ce voi n-aţi muncit; alţii au muncit şi voi aţi intrat în munca lor.  Şi mulţi samarineni din cetatea aceea au crezut în El, pentru cuvântul femeii care mărturisea: Mi-a spus toate câte am făcut.  Deci, după ce au venit la El, samarinenii Îl rugau să rămână la ei. Şi a rămas acolo două zile.  Şi cu mult mai mulţi au crezut pentru cuvântul Lui,  Iar femeii i-au zis: Credem nu numai pentru cuvântul tău, căci noi înşine am auzit şi ştim că Acesta este cu adevărat Hristosul, Mântuitorul lumii.


Hech 11,19-30: Mientras tanto, los que se habían dispersado durante la persecución que se desató a causa de Esteban, llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, y anunciaban la Palabra únicamente a los judíos. Sin embargo, había entre ellos algunos hombres originarios de Chipre y de Cirene que, al llegar a Antioquía, también anunciaron a los paganos la Buena Noticia del Señor Jesús. La mano del Señor los acompañaba y muchos creyeron y se convirtieron. Al enterarse de esto, la Iglesia de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía. Cuando llegó y vio la gracia que Dios les había concedido, él se alegró mucho y exhortaba a todos a permanecer fieles al Señor con un corazón firme. Bernabé era un hombre bondadoso, lleno de Espíritu Santo y de mucha fe. Y una multitud adhirió al Señor. Entonces partió hacia Tarso en busca de Saulo, y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Ambos vivieron todo un año en esa Iglesia y enseñaron a mucha gente. Y fue en Antioquía, donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de «cristianos». En esos días, unos profetas llegaron de Jerusalén a Antioquía. Uno de ellos, llamado Agabo, movido por el Espíritu, se levantó y anunció que el hambre asolaría toda la tierra. Esto ocurrió bajo el reinado de Claudio. Los discípulos se decidieron a enviar una ayuda a los hermanos de Judea, cada uno según sus posibilidades. Y así lo hicieron, remitiendo las limosnas a los presbíteros por intermedio de Bernabé y de Saulo.

Jn 4,5-42: Llegó a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía. Una mujer de Samaría fue a sacar agua, y Jesús le dijo: «Dame de beber». Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos. La samaritana le respondió: «¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?». Los judíos, en efecto, no se trataban con los samaritanos. Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: «Dame de beber», tú misma se lo hubieras pedido, y él te habría dado agua viva». «Señor, le dijo ella, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde sacas esa agua viva? ¿Eres acaso más grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde él bebió, lo mismo que sus hijos y sus animales?». Jesús le respondió: «El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed, pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna». «Señor, le dijo la mujer, dame de esa agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla». Jesús le respondió: «Ve, llama a tu marido y vuelve aquí». La mujer respondió: «No tengo marido». Jesús continuó: «Tienes razón al decir que no tienes marido, porque has tenido cinco y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad». La mujer le dijo: «Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en esta montaña, y ustedes dicen que es en Jerusalén donde se debe adorar». Jesús le respondió: «Créeme, mujer, llega la hora en que ni en esta montaña ni en Jerusalén se adorará al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad». La mujer le dijo: «Yo sé que el Mesías, llamado Cristo, debe venir. Cuando él venga, nos anunciará todo». Jesús le respondió: «Soy yo, el que habla contigo». En ese momento llegaron sus discípulos y quedaron sorprendidos al verlo hablar con una mujer. Sin embargo, ninguno le preguntó: «¿Qué quieres de ella?» o «¿Por qué hablas con ella?». La mujer, dejando allí su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente: «Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que hice. ¿No será el Mesías?». Salieron entonces de al ciudad y fueron a su encuentro. Mientras tanto, los discípulos le insistían a Jesús, diciendo: «Come, Maestro». Pero él les dijo: «Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen». Los discípulos se preguntaban entre sí: «¿Alguien le habrá traído de comer?». Jesús les respondió: «Mi comida es hacer la voluntad de aquel que me envió y llevar a cabo su obra. Ustedes dicen que aún faltan cuatro meses para la cosecha. Pero yo les digo: Levanten los ojos y miren los campos: ya están madurando para la siega. Ya el segador recibe su salario y recoge el grano para la Vida eterna; así el que siembra y el que cosecha comparten una misma alegría. Porque en esto se cumple el proverbio: «Uno siembra y otro cosecha».Y o los envié a cosechar adonde ustedes no han trabajado; otros han trabajado, y ustedes recogen el fruto de sus esfuerzos». Muchos samaritanos de esta ciudad habían creído en él por la palabra de la mujer, que atestiguaba: «Me ha dicho todo lo que hice». Por eso, cuando los samaritanos se acercaron a Jesús, le rogaban que se quedara con ellos, y él permaneció allí dos días. Muchos más creyeron en él, a causa de su palabra. Y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú has dicho; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es verdaderamente el Salvador del mundo».

viernes, 4 de mayo de 2018

Întâlnirea anuală a Ordinariatului la Madrid / Reunión anual del Ordinariato en Madrid



În data de 29 aprilie până pe 1 mai 2018, a avut loc a doua întâlnire a Ordinariatului pentru catolicii orientali din Spania, organizat de către Cardinalul Carlos Osoro Sierra, cu preoţii orientali din Spania. La această întâlnire au participat aproximativ 30 de preoţi orientali: indieni siro-malabarezi şi greco-catolici ucrainieni şi români, dintre care: Pr. Protopop Vasile Buda – Madrid, Pr. Gheorghe Boroş - Almeria, Pr. Sorin Catrinescu – Granada, Pr. Călin Băgăcian – Leon, Pr. Daniel Lazăr – Ciudad Real, Pr. Radu Bokor – Alicante, Pr. Claudiu Sferle – Calajorra.

Pe lângă prezenţa frăţească a Emineţei sale Carlos Osoro, ne-am bucurat de prezenţa părintelui secretar al Ordinariatului Alberto Andres Dominguez, care a prezentat diverse aspecte de caracter juridic, care pot afecta toate diecezele spaniole, şi chiar Ordinariatul. Acestea sunt urmatoarele: inregistrarea preotului la registrul civil, ca sacramentul Căsătoriei săvârşit în biserică, să capete şi valoare civilă, aplicarea legislaturii cu privire la protecţia de date private, etc. Prezent au mai fost şi vicarul de Pastorală Socială a diecezei de Madrid împreună cu Pr. Prof. Dr. MiguelCampo Ibañez – Consilier.

Aşa ca şi anul trecut, această ocazie a servit, ca preoţii să se poată reîntâlni unii cu alţii, şi mai ales cu responsabilul Ordinariatului, schimbând astfel păreri şi experiente pastorale, şi astfel s-au putut bucura aceste zile de o comuniune atât sacerdotală, cât şi ecclezială.


Los días 29 y 30 de abril tuvo lugar el segundo encuentro del cardenal Osoro, como ordinario propio de los fieles para los ritos orientales, con los sacerdotes que los atienden. Participaron unos treinta sacerdotes ucranianos, rumanos e indios pertenecientes a los ritos bizantinos y siro-malabar en una jornada que empezó con la oración de laudes, organizadas por los sacerdotes greco-católicos rumanos.

Después, el purpurado habló sobre la necesidad de una conversión pastoral, que lleve a poner la mirada en Cristo, quien no se cansa de amar, de perdonar, de cogernos sobre sus hombros, y no se cansa de decirnos, como a María Magdalena «no está aquí». El ordinario invitó a sus sacerdotes a renovar permanentemente el encuentro con Cristo, a llevar a todos la dulce y confortadora alegría del Evangelio y a mantener actual el mensaje del Evangelio.

A continuación tuvo lugar la celebración de la Eucaristía en la que cada grupo participó con cantos propios de sus comunidades y países. Por la tarde, el canciller secretario del Ordinariato, Alberto Andrés Domínguez, trató sobre diversos asuntos de carácter jurídicos que afectan a todas las diócesis españolas y, por tanto, también al Ordinariato, como son el registro de los sacerdotes para la validez civil de los matrimonios eclesiásticos, la aplicación de la ley de protección de datos, etc.

A continuación, el vicario de Pastoral Social de la diócesis de Madrid habló sobre los retos actuales de la evangelización con migrantes, ya que esta es la tarea primera que tienen que atender los sacerdotes pertenecientes al Ordinariato. La tarde finalizó con la oración de vísperas preparadas por los sacerdotes greco-católicos ucranianos.

Al igual que sucedió en el encuentro del año pasado, también en esta ocasión estos días han servido para que los sacerdotes del Ordinariato puedan encontrarse con su pastor y hablar con él, han podido compartir sus experiencias pastorales y han vivido unos días de comunión eclesial y sacerdotal.


Sursă / Fuente: Episcopia Greco-Catolică de Oradea / Arzobispado de Madrid