Encuentro del cardenal José Cobo con los sacerdotes del Ordinariato Católico Oriental


«Quiero agradeceros el ministerio que estáis haciendo. Sé que son tiempos complicados y vosotros sois un referente muy especial para muchas comunidades», ha dicho el arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, este martes al reunirse por primera vez con los sacerdotes pertenecientes al Ordinariato Católico Oriental. Es un ente para la visibilización de los fieles de otros ritos pero igualmente católicos y afincados en nuestro país. El cardenal Cobo fue nombrado su ordinario el pasado 1 de marzo de 2024.


Durante su conversación con los presbíteros -la mayoría de ellos grecocatólicos rumanos, grecocatólicos ucranianos o siromalabares- el cardenal Cobo ha asegurado que «la vida de un ministro es muy importante, no es solo lo que se ve». Aparte de las obras más tangibles, ha señalado que en la vida de los sacerdotes hay «desvelos y preocupaciones». Dos necesidades ante las que ha señalado la necesidad de «acompañamiento». Muchos de los sacerdotes reunidos esta tarde en la Casa Madre de las religiosas misioneras franciscanas están casados. Así lo permiten las tradiciones de las que provienen. «La variedad es grande y los trabajos muchos», les ha felicitado el arzobispo de Madrid.


Por su parte, Andrés Martínez Esteban, vicario general del Ordinariato Católico Oriental ha narrado al cardenal cómo «estos sacerdotes han venido en misión, dejando sus casas y sus diócesis». «Están aquí dejándose la vida», ha reivindicado, para atender a los fieles de su denominación en España. Ellos han agradecido al vicario su desempeño respondiendo que «estamos contentos porque Andrés tiene mucho interés y lo hace muy bien». «Queremos que lo siga haciendo», ha dicho otro presbítero espontáneamente.


Después el cardenal Cobo ha abierto un turno de palabra para que estos sacerdotes le comunicaran sus intuiciones y los retos que tiene por delante. Uno de ellos ha pedido «que se den más pasos para tener una visibilidad mayor» y conocerse mejor entre ellos con reuniones como la de esta tarde. El arzobispo de Madrid ha estado de acuerdo y les ha dicho que «es bueno ir diseñando pedagógicamente de cara a nuestras diócesis cómo explicar quiénes sois».


Otro de los compromisos a los que se ha llegado esta tarde es una progresiva visibilización de esta realidad ante los fieles españoles y los obispos de las diferentes diócesis en las que sirven. Además, debido al éxodo a España de muchos ucranianos tras la invasión de su país por parte de Rusia, un sacerdote greco-católico ha resaltado esta tarde la necesidad de contar con más presbíteros de su diáspora.


«Nuestra misión es ir al mundo entero»


Pero el momento más señalado de la reunión ha tenido lugar cuando un sacerdote rumano ha narrado su experiencia pastoral. «Llevo casi 20 años en Palma de Mallorca y tengo una pequeña comunidad». Al ver que el número de fieles no aumentaba a pesar de su empeño, «delante del Señor le he preguntado qué tengo que hacer».


Justo después, según este sacerdote como fruto de «la Providencia Divina» porque «el Señor cuida de todo», el obispo español de esta diócesis le pidió ser capellán en el hospital. Un encargo que acogió con ilusión porque «me permite cuidar también de las almas de rito latino». Y ha narrado que, «cuando estoy trabajando en el hospital y un enfermo me pide la comunión, a mí no me importa si es de Oriente u Occidente, es un alma». «Me encanta el rito bizantino, pero nuestra misión es ir al mundo entero».


Tras arrancar el aplauso de los presentes, el cardenal Cobo le ha felicitado por su ejemplo y ha concluido la reunión recordando que «independientemente de los continentes y los ritos, el Papa Francisco hace una propuesta: cambiar la forma por una actitud primeramente misionera».


Rodrigo Moreno Quicios



Fuente: archimadrid.org

El período del Triodio


“Para no hacer inútil el ayuno"


"Ayunando de alimentos, alma mía, sin purificarte de las pasiones, en vano te alegras por la abstinencia, porque si ésta no llega a ser para tí ocasión de corrección, eres mentirosa y odias a Dios y te asemejas a los demonios que no comen nunca. No hagas, por tanto, inútil el ayuno pecando, sino permanece inmóvil bajo los impulsos inconscientes, dándote cuenta que estás junto al Salvador crucificado, o mejor que estés crucificada junto a Aquél que por ti ha sido crucificado, gritándole: acuerdate de mí Señor, cuando llegues a tu Reino".


Este tropario de la tercera semana de la pre-cuaresma en la tradición bizantina, resume de modo incisivo lo que es el periodo cuaresmal de cualquier tradición cristiana: el ayuno y la abstinencia son vanos si no se corresponden con una verdadera conversión del corazón.


En la tradición bizantina el periodo de diez semanas que precede la Pascua es llamado Triodion - nombre que indica las tres odas bíblicas cantadas en el oficio matutino - y comprende la pre-cuaresma y la cuaresma. El periodo pre-cuaresmal es común a todas las tradiciones litúrgicas cristianas, del Triodion bizantino, al Ayuno de los ninivitas siríaco, al Ayuno de Jonás de los coptos, a la Septuagésima en la antigua tradición latina.


También se llama Triodio el libro litúrgico usado por la Iglesia bizantina para este período. El período que cubre el libro se extiende desde el Domingo del fariseo y el publicano (la décima semana antes de Pascua: veintidós días antes del comienzo de la Gran Cuaresma), y concluye con el oficio de medianoche del Sábado Santo. El libro del Triodio contiene, pues, los propios para:


-El período de Pre-Cuaresma, comienza con una semana en la que no hay ayuno, incluidos los miércoles y viernes, que normalmente se mantienen como días de ayuno durante todo el año (con pocas excepciones).


-La semana siguiente se llama de Carnaval (gr. Apókreō; literalmente: "Dejar de comer carne"). El Carnaval marca el cambio de dieta a la práctica de ayuno de la Cuaresma: la carne ya no se come después del Primer Domingo (es decir, el octavo domingo antes de la Pascua), mientras que para la semana siguiente, que culmina el Domingo de ‘Quesoval’, justo antes del Lunes Limpio o Puro, se puede comer leche y productos lácteos, pero no carne ni huevos.


-Los Cuarenta Días de Gran Cuaresma en sí, que comienzan el Lunes Limpio o Puro, y para los cuales se trata de una dieta sin productos de origen animal, con el agregado de que en muchos días también se excluye el uso de aceite. En dos fiestas específicas durante la Cuaresma (la Anunciación y el Domingo de Ramos), se permite el pescado. El ayuno se prescribe hasta la Pascua.


-Sábado de Lázaro y Domingo de Ramos.


-Semana Santa (incluido el oficio de medianoche de Sábado Santo).


La cuaresma bizantina, verdadera y propiamente, comprende cuarenta días - del lunes de la primera semana al viernes anterior al Domingo de Ramos - y trata las semanas de lunes a domingo, presentando el camino semanal hacia el Domingo al igual que la misma Cuaresma hacia la Pascua. También hace una clara distinción ente el sábado y el domingo y los demás días: en los primeros se celebra la Divina liturgia (el domingo con la anáfora de san Basilio, el sábado con la de san Juan Crisóstomo), mientras que en los días feriales solo el oficio de las horas, añadiendo durante las vísperas del miércoles y el viernes la Liturgia de los Presantificados, es decir, la comunión con el Cuerpo y la Sangre del Señor consagrados el domingo anterior. 


La cuaresma bizantina es un periodo muy rico en la elección de los textos bíblicos: salmos, lecturas; en la himnografía y en las lecturas de los padres. Los textos himnográficos se centran, sobretodo, en el tema del alma humana, dominada por el pecado, que encuentra por medio de la Cuaresma la posibilidad de la salvación. En los cuatro domingos de la pre-cuaresma encontramos los grandes temas que marcan el camino cuaresmal: la humildad (domingo del publicano y del fariseo); el retorno a Dios misericordioso (domingo del hijo prodigo); el juicio final (domingo de carnaval), el perdón (domingo de los laticinios). En este último domingo se conmemora la expulsión de Adán del paraíso: Adán, creado por Dios para vivir en comunión con él en el paraíso, a causa del pecado ha sido expulsado de allí, pero en la cuaresma comienza el camino de retorno que culminará cuando Cristo mismo, en el misterio pascual, desciende a los infiernos y le da su mano para llevarlo de la muerte y regresarlo al Paraíso, que es casi perfonificado en la oración de la Iglesia. Al final de las vísperas del cuarto domingo se celebra el rito del perdón con el cual se inicia la cuaresma. 


La cuaresma dura cuarenta días, con cinco domingos. En cada uno de ellos vemos un doble aspecto: por una parte las lecturas bíblicas que preparan al bautismo, por otra los aspectos históricos y hagiográficos. En el domingo de la Ortodoxia la vocación de Felipe y Natanael es modelo de la vocación de cada ser humano y se celebra el triunfo de la recta fe sobre la iconoclastia y el restablecimiento de la veneración de los iconos. En el domingo de san Gregorio Palamas se recuerda la fe del paralítico curado por Cristo. El domingo de la Exaltación de la Santa Cruz está dedicado a la veneración de la Cruz victoriosa de Cristo, llevada solemnemente al centro de la iglesia y es venerada por los fieles durante toda la semana como signo de victoria y de gloria, no de sufrimiento. En el domingo de san Juan Clímaco, modelo de ascesis, se celebra la curación del endemoniado, y en el de santa María Egipciaca, modelo de arrepentimiento, el anuncio de la resurrección. El sábado de la quinta semana se canta el himno "Akathistos", oficio dedicado a la Madre de Dios. 


La sexta y última semana de cuaresma, llamada de Ramos, tiene como centro la figura de Lázaro, el amigo del Señor, desde el momento de la enfermedad, hasta la muerte y su resurrección. Los textos nos acercan a aquello que se manifestará plenamente en los días de la Semana Santa, es decir, la Filantropía de Dios manifestada en Cristo, su amor real y concreto por el hombre. Toda la semana está enmarcada en la contemplación del encuentro, ya cercano, entre Jesús y la muerte, la de su amigo primero, la suya propia la semana después. Los textos litúrgicos nos invitan a involucrarnos en este camino de Jesús hacia Betania, hacia Jerusalén. En la Liturgia bizantina no somos nunca espectadores, sino siempre somos participantes y concelebrantes, presentes en la liturgia y en el evento de salvación que la liturgia celebra. Con las vísperas del sábado de Lázaro se concluye el periodo cuaresmal. 


A lo largo de toda la cuaresma, la tradición bizantina recita al final de todas las horas del oficio la oración atribuida a san Efrén el Sirio, que resume el camino de conversión de cada cristiano: "Señor y Soberano de mi vida, no me des un espíritu de pereza, de indolencia, de soberbia, de vaniloquio. Dame, a mí, tu siervo, un espíritu de sabiduría, de humildad, de paciencia y de amor. Sí, Señor y Rey, dame el ver mis pecados y el no condenar a mi hermano, porque tú eres bendito por los siglos".


Manuel Nin

Traducción del original italiano: Salvador Aguilera López



Fuente: lexorandies.blogspot.com / Varias

Adaptación propia

02/02 - Presentación de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo en el Templo (el Santo Encuentro)


Para anunciar a Adán que he visto a Dios hecho niño


"El cuadragésimo día después de la Epifanía es celebrado verdaderamente aquí con gran solemnidad". Así la peregrina Egeria, en la segunda mitad del siglo IV, nos da testimonio de la celebración en Jerusalén, en la basílica de la Resurrección, de la Fiesta del Encuentro del Señor, con la proclamación del evangelio de Lucas (2, 22-40). La fiesta del 2 de febrero es una de las Doce Grandes Fiestas del año litúrgico, y así la considera Egeria parangonándola casi a la Pascua. Entre los siglos V y VI es celebrada en Alejandría, Antioquía y Constantinopla y, a finales del siglo VII es introducida en Roma por un Papa de origen oriental, Sergio I, que introducirá también la fiesta de la Natividad de María (8 septiembre), de la Anunciación (25 marzo) y de la Dormición de la Madre de Dios (15 agosto).


Con el título de "encuentro" (hypapànte) la Iglesia bizantina en esta fiesta quiere sobre todo subrayar el encuentro de Jesús con el anciano Simeón, es decir, el Hombre nuevo con el hombre viejo, y el cumplimiento de la espera de todo el pueblo de Israel representado por Simeón y Ana. La fiesta tiene un día de "pre-fiesta" y una octava. El Oficio del día, muy rico desde el punto de vista cristológico, subraya el misterio del encuentro del Verbo de Dios encarnado con el hombre, "el nuevo niño", "el Dios antes de todos los siglos" -como lo cantamos en Navidad- sale al encuentro del hombre. Uno de los troparios de vísperas ha entrado también como canto de ofertorio de la liturgia romana: "Adorna tu tálamo, oh Sión, y acoge al Cristo Rey; abraza a María, la celeste puerta, porque Ella ha llegado a ser el trono de los querubines, Ella porta al Rey de la gloria; es una nube de luz la Virgen porque lleva en sí, en la carne, el Hijo que existe antes de la estrella de la mañana".


En los textos del Oficio nos viene ofrecida una colección de imágenes bíblicas aplicadas a la Madre de Dios con un sustrato claramente cristológico. Resultan típicas y bellísimas confesiones cristológicas en un constante juego de contrastes: "Aquél que portan los querubines y cantan los serafines" he aquí "en los brazos de María" y "en las manos del santo anciano". Y Simeón, "portando la Vida, pide ser liberado de la vida", con una referencia conclusiva directamente pascual: "Deja que me vaya en paz, oh Soberano, para anunciar a Adán que he visto al Dios que existía antes de todos los siglos hecho niño".


El Oficio de Vísperas prevee también tres lecturas veterotestamentarias. La primera está tomada de los libros del Éxodo (13) y del Levítico (12), con la presentación y consagración a Dios de los primogénitos unida a la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo el cuadragésimo día después de su nacimiento. Las otras lecturas están sacadas del profeta Isaías (6 e 12), con el tema de la santidad de Dios y de su salvación portada al hombre.


El mismo icono de la fiesta se funda en los textos del Éxodo, con la presentación de los primogénitos, y sobretodo en el evangelio de Lucas con el encuentro del Niño con Simeón. El icono pone de relieve particularmente el encuentro de Dios con el hombreinsistiendo de nuevo en el misterio de la Encarnación. La distribución iconográfica es muy clara: Jesús niño en el centro, a los lados, más cerca, María e Simeón, y José y Ana. Al fondo el altar y el baldaquino que lo cubre, reflejando la disposición típica del altar cristiano: baldaquino, altar y sobre éste el evangeliario.


Se necesita todavía subrayar la semejanza entre Simeón y Ana, por disposiciones y características iconográficas, y Adán y Eva en el icono pascual del descenso de Cristo a los infiernos: con la misma expresión Simeón y Adán, y Ana y Eva se vuelven hacia Cristo, en los dos iconos. En el del 2 de febrero es Simeón el que se inclina para acoger y abrazar a Cristo; en el de la Pascua es Cristo el que se inclina para acoger y abrazar a Adán. El icono de la fiesta del encuentro se convierte en preanuncio de otro gran encuentro: cuando el Hombre nuevo, Cristo, desciende al Hades para rescatar al hombre viejo, Adán.


La fiesta del 2 de febrero es, por tanto, una fiesta con un carácter fuertemente pascual, y es un anuncio evidente de la resurrección . "Gózate, Madre de Dios, Virgen llena de gracia: de Tí, en efecto, ha salido el sol de justicia, Cristo nuestro Dios, que ilumina a los que están en las tinieblas. Gózate también Tú, oh anciano justo, acogiendo entre los brazos al liberador de nuestras almas que nos da también la resurrección". En este tropario de la fiesta, que concluye con la frase "nos da también la resurrección", resuenan los versos conclusivos del tropario pascual, que dice: "y a aquellos que están en los sepulcros les ha dado el don de la vida". Así la fiesta del Encuentro de Jesús niño con el anciano Simeón es la fiesta del Encuentro de Dios, por medio de la Encarnación del Hijo, con la humanidad, con cada hombre. Encuentro que tiene lugar en el Templo, es decir en la vida eclesial de cada cristiano, de cada uno de nosotros.


Mons. Manuel Nin

Traducción del original italiano: P. Salvador Aguilera


Aspectos históricos


La fiesta del 2 de febrero se celebra desde muy antiguo: el primer testimonio que tenemos es ya del siglo IV, en Jerusalén (por supuesto, nada impide que sea aun anterior). El «Itinerarium Egeriae» (la peregrinación de la monja hispana Egeria a los lugares santos, hacia el 384) nos dice, en su capítulo XXVI:


«A los cuarenta días de la Epifanía se celebra aquí una gran solemnidad. Ese día se hace procesión en la Anástasis, todos marchan y actúan con sumo regocijo, como si fuera pascua. Predican también todos los presbíteros y el obispo, siempre sobre lo que trata el evangelio de la fiesta, de cuando a los cuarenta días José y María llevaron al templo al Señor, y lo vieron Simeón y la profetisa Ana, hija de Fanuel, de las palabras que dijeron, al ver al Señor, o de la ofrenda que hicieron sus padres. Así se realiza todo por su orden y según costumbre, se hace la ofrenda y así finaliza la misa.»


La «Anástasis» era la sección del templo de Constantino en Jerusalén, que quedaba sobre el lugar donde se había producido la resurrección (anástasis) del Señor. Notemos que la fiesta es "40 días después de Epifanía", es decir, hacia el 24 de febrero, porque aun no era práctica en Oriente celebrar la Navidad el 25 de diciembre, costumbre que recién comenzaba en Occidente, y que llegará a Oriente hacia el siglo VI.


Para el siglo VI la celebración se hacía ya el 2 de febrero también en Oriente, sin que disminuyera la gran solemnidad que ya nos comentaba Egeria, puesto que el propio emperador Justiniano (que gobernó entre el 527 y el 565) decreta ese día como festivo para todo el imperio de Oriente.


Egeria no dice cómo se llama esa celebración que se hace "con sumo regocijo, como si fuera Pascua", pero su contenido lo podemos deducir de lo que trataban las predicaciones de los presbíteros: de la subida al templo, del encuentro con Simeón y Ana, de la ofrenda... es decir, lo que corresponde a la narración de Lucas 2,22-39, se trata sin duda de lo mismo que conmemoramos hoy.


Sin embargo, ese texto evangélico es muy amplio y complejo, y cada época, y hasta variando con los lugares, ha hecho un énfasis distinto en lo que se quiere significar con la celebración. Así, en Oriente se celebra más bien el encuentro de Jesús con el Padre a través de las palabras proféticas de Simeón, y la fiesta recibe el nombre de "hypapantí", que significa "encuentro".


El papa de Roma Sergio I (687-701) instituye en esta fecha la procesión de candelas desde la iglesia de San Adrián hasta Santa María la Mayor; las candelas se pusieron en relación con la frase de Simeón «luz para alumbrar a las naciones», sin embargo, la procesión era penitencial, y no se corresponde muy bien con el sentido de ese texto, lo que hace pensar en la amalgama de alguna procesión o celebración preexistente.


San Beda, que fue contemporáneo, nos dice que esta celebración de las candelas reemplazaba a las Lupercalias romanas (una fiesta pagana por la fecundidad); sin embargo tal reemplazo se había producido ya dos siglos antes, a mediados del IV, por obra del papa Gelasio, y ocurría el 14 de febrero, fiesta del mártir san Valentín (que por ello queda asociado a las parejas de enamorados). Quizás la noticia de Beda significa que el 2 de febrero sustituye al 14 como procesión de candelas, y por tanto tiene su remoto origen en la fiesta pagana de las Lupercalias, que no se celebraban ya.


Lo cierto es que en Occidente el nombre de la fiesta fue doble: uno popular en alusión a la procesión con velas, "Candelaria", y otro el nombre litúrgico, "Purificación de la Virgen María"; a su vez "Candelaria" -que en principio sólo indicaba que en esta celebración tenían un papel destacado las velas- devino, con el tiempo, una advocación de la Virgen: Nuestra Señora de las Candelas, o de la Candelaria.


Con esto se perdió para la iglesia latina uno de los sentidos de la celebración, el más cristológico, centrado en el Hijo, más que en la Madre. La reforma litúrgica del Vaticano II quiso volver a centrar la fiesta en su aspecto cristológico, y le puso el nombre de «Presentación del Señor», relacionándola, a través de la explicación de la fiesta que hace el Martirologio, con la fiesta de Hypapante de la liturgia griega, poniendo explícitamente por encima de todo la proclamación de la profecía de Simeón, antes incluso que el "cumplimiento total de la ley", que es otro de los aspectos de esta fiesta.


LECTURAS


En Vísperas


Éx 12,51;13,1-2,3,10,11-12,14-16;22,28;Lev 12,2,3,4,6,8;Núm 8,16,17: Aquel mismo día, el Señor sacó de la tierra de Egipto a los hijos de Israel, por escuadrones. El Señor dijo a Moisés: «Conságrame todo primogénito; todo primer parto entre los hijos de Israel». Moisés dijo al pueblo: «Recuerda este día en que salisteis de Egipto, de la casa de esclavitud, pues con mano fuerte os sacó el Señor de aquí. Observarás este mandato. Cuando el Señor te introduzca en la tierra de los cananeos, como juró a tus padres, y te la haya entregado, consagrarás al Señor todos los primogénitos, si es macho. Y cuando el día de mañana tu hijo te pregunte: “¿Qué significa esto?”, le responderás: “Con mano fuerte nos sacó el Señor de Egipto, de la casa de esclavitud. Como el faraón se había obstinado en no dejarnos salir, el Señor dio muerte a todos los primogénitos de la tierra de Egipto, desde el primogénito del hombre al del ganado. Por eso yo sacrifico al Señor todo primogénito macho del ganado. Pero a los primogénitos de los hombres los rescato”. Esto será como señal sobre tu brazo y signo en la frente. Me darás el primogénito de tus hijos. Cuando una mujer quede embarazada y tenga un hijo varón, el octavo día será circuncidado el niño; y ella permanecerá treinta y tres días más sin entrar en el Santuario hasta terminar los días de su purificación. Al cumplirse los días de su purificación, presentará al sacerdote, a la entrada de la Tienda del Encuentro, un cordero de un año como holocausto, y un pichón o una tórtola como sacrificio expiatorio. Si no le alcanza para ofrecer una res menor, tome dos tórtolas o dos pichones, y el sacerdote hará por ella el rito de expiación, porque son donados a mí, de parte de los hijos de Israel, en lugar de todos los primogénitos, tanto de hombres como de ganados: me los consagré el día que di muerte a todos los primogénitos egipcios».


Is 6,1-12: El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Junto a él estaban los serafines, cada uno con seis alas: con dos alas se cubrían el rostro, con dos el cuerpo, con dos volaban, y se gritaban uno a otro diciendo: «¡Santo, santo, santo es el Señor del universo, llena está la tierra de su gloria!». Temblaban las jambas y los umbrales al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo. Yo dije: «¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de gente de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey, Señor del universo». Uno de los seres de fuego voló hacia mí con un ascua en la mano, que había tomado del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: «Al tocar esto tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado». Entonces escuché la voz del Señor, que decía: «¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros?». Contesté: «Aquí estoy, mándame». Él me dijo: «Ve y di a esta gente: “Por más que escuchéis no entenderéis, por más que miréis, no comprenderéis”. Embota el corazón de esta gente, endurece su oído, ciega sus ojos: que sus ojos no vean, que sus oídos no oigan, que su corazón no entienda, que no se convierta y sane». Pregunté: «¿Hasta cuándo, Señor?». Me respondió: «Hasta que las ciudades queden devastadas y despobladas, las casas sin gente, los campos yermos. Porque el Señor alejará a los hombres, y crecerá el abandono en el país».


Is 19,1,3,4,5,12,16,19-21: Oráculo contra Egipto. El Señor cabalga sobre una nube ligera, entra en Egipto. Vacilan ante él los ídolos de Egipto, y la audacia de Egipto se disuelve en su pecho. El valor de Egipto se desvanecerá, haré vanos su planes. Entregaré Egipto al poder de duros señores —oráculo del Señor, Dios del universo—. Se secarán las aguas del mar, el río quedará seco y árido. ¿Dónde están tus sabios? Que te anuncien, si lo saben, lo que ha decidido el Señor del universo contra Egipto. Aquel día los egipcios serán como mujeres, se asustarán y temblarán ante un gesto de la mano del Señor del universo, que él agita contra ellos. Aquel día habrá un altar del Señor en medio de Egipto y una estela junto a su frontera dedicada al Señor. Será signo y testimonio del Señor del universo en tierra egipcia. Si claman al Señor contra el opresor, él les enviará un salvador y defensor que los libere. El Señor se manifestará a Egipto, y Egipto reconocerá al Señor aquel día. Le ofrecerán sacrificios y ofrendas, harán votos al Señor y los cumplirán.


En Maitines


Lc 2,25-32: En aquel tiempo, había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel».


En la Liturgia


Heb 7,7-17: Hermanos, está fuera de discusión que el mayor bendice al menor. Y aquí los que cobran el diezmo son hombres que mueren, mientras que allí fue uno de quien se declara que vive. Por así decirlo, también Leví, que es quien cobra el diezmo, lo pagó en la persona de Abrahán, pues aquel estaba ya presente en su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro. Si la perfección se alcanzara mediante el sacerdocio levítico —pues el pueblo había recibido una ley respecto al mismo—, ¿qué falta hacía que surgiese otro sacerdote en la línea de Melquisedec y no en la línea de Aarón?Porque cambiar el sacerdocio implica forzosamente cambiar la ley; y aquel de quien habla el texto pertenece a una tribu diferente, de la cual nadie ha oficiado en el altar. Es cosa sabida que nuestro Señor procede de Judá, una tribu de la que nunca habló Moisés tratando del sacerdocio. Y esto resulta mucho más evidente si surge otro sacerdote a semejanza de Melquisedec, que no ha llegado a serlo en virtud de una legislación carnal, sino en fuerza de una vida imperecedera; pues está atestiguado: Tú eres sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec.


Lc 2,22-40: En aquel tiempo, sus padres llevaron al niño Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones». Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel». Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción —y a ti misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones». Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.



Fuente: www.lexorandies.blogspot.it / eltestigofiel.org / Sagrada Biblia de la Conferencia Episcopal Española

Entrevista al Vicario General del Ordinariato


El nuevo vicario general del Ordinariato Católico Oriental se ocupará de que los fieles de otros ritos que viven en España se integren y se sientan visibilizados


Además de su nombramiento como vicario general, el cardenal Cobo también ha nombrado al canciller y al vicecanciller del Ordinariato. ¿Aumenta la plantilla?

Sí, porque es verdad que el Ordinariatodepende de la estructura de la archidiócesis de Madrid, pero no tenemos medios suficientes, no tenemos bienes muebles ni inmuebles, con lo cual, suele ser la diócesis del arzobispo que es ordinario —en este caso, Madrid— quien de alguna forma haga de paraguas y ayude. La idea era que hubiera un canciller que fuera el mismo que el de la diócesis, pero como tiene mucho trabajo, nombrar un vicecanciller también ayuda a que se encargue más directamente del trabajo del Ordinariato y luego sea el canciller quien presente al arzobispo los documentos. En mi caso, yo antes era el vicario episcopal y ahora paso a vicario general, también para dar una mayor entidad a la estructura.

 ¿Qué implicaciones prácticas tiene?

Sigo haciendo lo mismo que hacía antes, con lo cual, prácticamente es el nombre lo que cambia. Lo que sí va a hacer el cardenal Cobo es nombrar arciprestes, que en el caso de las Iglesias orientales reciben el nombre de protopresbíteros. Se distribuirán por ritos y por territorios. Por ejemplo, la comunidad grecocatólica ucranianaabarca prácticamente todo el territorio español, entonces para ella va a ser por territorios. Sin embargo, para la comunidad grecocatólica rumana, que es minoritaria, habrá para su rito. Esto también va a permitir que los sacerdotes de los distintos ritos se impliquen en la vida del Ordinariato, algo fundamental y que permite una mayor cercanía porque, claro, al ser toda la península, las visitas y la atención a los sacerdotes y a los fieles es muy complicada para una sola persona, en este caso el vicario.

¿Cómo está la presencia de católicos de rito oriental en España?

El mayor grupo son los ucranianos, que llegaron en masa a causa del conflicto y abarcan prácticamente toda España; incluso hay una comunidad importante en Canarias. Luego están los rumanos y los siromalabares de la India, de la zona de Kerala, que es de mayoría cristiana. Tenemos maronitas, que están principalmente en Madrid. Hay algunos que son del Líbano y otros que vienen de Venezuela. Y luego es verdad que hay otro tipo de ritos pero, por desgracia, de estos solo tenemos conocimiento cuando nos informan sus propios obispos porque la ley española prohíbe preguntar sobre la religión. Entonces, hasta que no llegan, se instalan y empiezan a buscar un sacerdote propio, contactan con sus obispos y ellos nos escriben…

Y estas comunidades, en general, ¿dónde se reúnen? ¿Tienen sus propios templos? ¿Se les prestan espacios?

Esa es otra cuestión que está favoreciendo el Ordinariato, el permitirles que estén en parroquias latinas donde puedan celebrar su rito. También tenemos el proyecto, a lo largo de este curso, de elaborar acuerdos con las diócesis para que quede claro cuáles son sus deberes y cuáles son sus derechos. Es decir, si tienen que colaborar con la parroquia en la que están aportando un donativo para gastos, si es bueno que estén presentes en los consejos pastorales de esas comunidades o no… Yo creo que esto es ayudarlos a que también ellos se integren y, sobre todo, se visibilicen.



Fuente: Alfa y Omega