sábado, 28 de julio de 2018

DUMINICA 9 dR (a Umblării lui Iisus pe ape) / DOMINGO 9º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS (Jesús camina sobre las aguas)



1 Cor 3,9-17: Căci noi împreună-lucrători cu Dumnezeu suntem; voi sunteţi ogorul lui Dumnezeu, zidirea lui Dumnezeu.  După harul lui Dumnezeu, cel dat mie, eu, ca un înţelept meşter, am pus temelia; iar altul zideşte. Dar fiecare să ia seama cum zideşte;  Căci nimeni nu poate pune altă temelie, decât cea pusă, care este Isus Hristos.  Iar de zideşte cineva pe această temelie: aur, argint, sau pietre scumpe, lemne, fân, trestie.  Lucrul fiecăruia se va face cunoscut; îl va vădi ziua (Domnului). Pentru că în foc se descoperă, şi focul însuşi va lămuri ce fel este lucrul fiecăruia.  Dacă lucrul cuiva, pe care l-a zidit, va rămâne, va lua plată.  Dacă lucrul cuiva se va arde, el va fi păgubit; el însă se va mântui, dar aşa ca prin foc.  Nu ştiţi, oare, că voi sunteţi templu al lui Dumnezeu şi că Duhul lui Dumnezeu locuieşte în voi?  De va strica cineva templul lui Dumnezeu, îl va strica Dumnezeu pe el, pentru că sfânt este templul lui Dumnezeu, care sunteţi voi.

Mt 14,22-34: Şi îndată Isus a silit pe ucenici să intre în corabie şi să treacă înaintea Lui, pe ţărmul celălalt, până ce El va da drumul mulţimilor.  Iar dând drumul mulţimilor, S-a suit în munte, ca să Se roage singur. Şi, făcându-se seară, era singur acolo.  Iar corabia era acum la multe stadii departe de pământ, fiind învăluită de valuri, căci vântul era împotrivă.  Iar la a patra strajă din noapte, a venit la ei Isus, umblând pe mare.  Văzându-L umblând pe mare, ucenicii s-au înspăimântat, zicând că e nălucă şi de frică au strigat.  Dar El le-a vorbit îndată, zicându-le: Îndrăzniţi, Eu sunt; nu vă temeţi!  Iar Petru, răspunzând, a zis: Doamne, dacă eşti Tu, porunceşte să vin la Tine pe apă.  El i-a zis: Vino. Iar Petru, coborându-se din corabie, a mers pe apă şi a venit către Isus.  Dar văzând vântul, s-a temut şi, începând să se scufunde, a strigat, zicând: Doamne, scapă-mă!  Iar Isus, întinzând îndată mâna, l-a apucat şi a zis: Puţin credinciosule, pentru ce te-ai îndoit?  Şi suindu-se ei în corabie, s-a potolit vântul.  Iar cei din corabie I s-au închinat, zicând: Cu adevărat Tu eşti Fiul lui Dumnezeu.  Şi, trecând dincolo, au venit în pământul Ghenizaretului.


1 Cor 3,9-17: Ya que somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios, edificación de Dios. Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como buen arquitecto, puse el cimiento, y otro construye encima. ¡Mire cada cual cómo construye! Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo. Y si uno construye sobre este cimiento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada cual quedará al descubierto; la manifestará el Día, que ha de revelarse por el fuego. Y la calidad de la obra de cada cual, la probará el fuego. Aquél, cuya obra, construida sobre el cimiento, resista, recibirá la recompensa. Mas aquél, cuya obra quede abrasada, sufrirá el daño. El, no obstante, quedará a salvo, pero como quien pasa a través del fuego. ¿No sabéis que sois santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruye el santuario de Dios, Dios le destruirá a él; porque el santuario de Dios es sagrado, y vosotros sois ese santuario.

Mt 14,22-34: Inmediatamente obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir por delante de él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar; al atardecer estaba solo allí. La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. Y a la cuarta vigilia de la noche vino él hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: «Es un fantasma», y de miedo se pusieron a gritar. Pero al instante les habló Jesús diciendo: «¡Animo!, que soy yo; no temáis.» Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir donde ti sobre las aguas.» «¡Ven!», le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, yendo hacia Jesús. Pero, viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse, gritó: «¡Señor, sálvame!» Al punto Jesús, tendiendo la mano, le agarró y le dice: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?» Subieron a la barca y amainó el viento. Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: «Verdaderamente eres Hijo de Dios.» Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret.

viernes, 27 de julio de 2018

27/07 - Santo Megalomártir y Sanador Pantaleón


Un hombre cuya vida fue cuatro años más corta que la del Salvador a quien él sirvió; sus veintinueve años alcanzó suficientes logros en la ciencia y la religión que llenarían con su esplendor todo aquel siglo.

Como el gran San Lucas del Nuevo Testamento, Pantaleón era doctor y se le recuerda con reverencia como "médico glorioso.“Pero diferencia de aquél, Pantaleón alcanzó la santidad no por su evangelización, sino por sus talentos como médico, pues sus esfuerzos en contra del sufrimiento, fueron aumentados gracias al poder divino.

Pantaleón "el todo misericordioso" nació en el año 275 d.C en Nikomedia, Asia Menor; de padre pagano y madre cristiana. De su padre sacó el intelecto profundo; de su madre, la conciencia espiritual; cualidades que, primero, lo empujarían al reconocimiento, y después hacia la tragedia, en un lapso relativamente corto.

De apariencia atractiva y porte noble, Pantaleón fue discípulo del médico más notable del Imperio, Eufrosinos. Al poco tiempo, su profundo conocimiento y habilidad para curar le atrajo la atención del emperador Maximiano, quien lo incorporó a su servicio personal y al de la corte. Aunque esto aumentó grandemente su fama, el joven médico continuó curando a la gente del pueblo. El piadoso cristiano Ermolaos, quien por su abierta promoción del Cristianismo era perseguido constantemente por el imperio, conoció a Pantaleón y alabó su habilidad médica, induciéndolo a que conociera “la curación proveniente de lo más Alto”.

Después de una serie de encuentros, el médico vino a conocer su verdadera vocación cristiana, y a partir de entonces, como hombre de ciencia sus profesionalismo fue subordinado a su papel de seguidor de Cristo. Continuaba curando a sus pacientes, pero ahora en el nombre del Señor, es decir en nombre del mayor Médico de todos. Su poder de curación ya no era atribuible sólo a su habilidad como médico, sino también, a una intervención divina.

Conforme creció su reputación, Pantaleón llego a ser conocido, más como un hombre de Dios que de ciencia, reconocimiento que provocó la ira y condena del emperador.

Una vez apresado e interrogado, se le ofreció una última oportunidad de elección entre Cristo y los ídolos; su respuesta fue una reafirmación de su cristiandad. No todas las acciones diabólicas de los torturadores de Pantaleón son conocidas. Pero la historia nos narra que este noble cristiano y medico honorable, fue entre otras cosas, torturado en un estante, estirando sus miembros y quemado con velas. Después de estas experiencias horrorosas; fue arrojado primero, en un hoyo ardiente y después a una guarida de bestias. Cuando sobrevivió, los paganos se convencieron de que había una especie de poder sobrenatural protegiéndolo. Finalmente se decidieron por ahogarle, lanzándolo a un río profundo con una enorme piedra atada a su cuerpo. Cuando la piedra se mostró capaz de flotar, los torturadores exasperados sacaron a Pantaleón del agua y lo colocaron sobre el bloque de ejecución donde fue decapitado. En aquel tiempo se dijo que no fue sangre, sino leche, lo que fluyó de la dañada cabeza del mártir.

Pantaleón dio su vida por Cristo el 27 de julio del año 304.

¡Oh Santo luchador, Pantaleón, el sanador! Intercede al Piadoso Dios para que les otorgue la remisión de las iniquidades a nuestra almas.


Fuente: Arquidiócesis de México, Venezuela, Centroamérica y El Caribe (Patriarcado de Antioquía y Todo el Oriente)

martes, 24 de julio de 2018

25/07 - Traslación de las reliquias del Apóstol Santiago a Compostela (La Coruña, Galicia)


El Breviario de los Apóstoles ubica el enterramiento de Santiago en el Arca Marmórica, pero se sabe por los Hechos de los Apóstoles que Santiago murió en Jerusalén bajo el mandato de Herodes; por lo tanto, tuvo que existir una traslación del cuerpo.

El primer texto que habla de ello es una epístola sin fechar que aparece en el momento oportuno. Se atribuye a León, obispo de Jerusalén, y se dirige a francos, vándalos, visigodos y ostrogodos y, por tanto, se puede situar en torno al año 500. Se habla de 4 puntos geográficos de importancia:

1. Iria-Padrón, sede episcopal
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2.Monte Sacro o Illicino.

3. Jerusalén, lugar de la muerte de Santiago.

4. Arcis Marmoricis, lugar del sepulcro.

Cuenta el obispo León en dicha epístola que durante la celebración de un sínodo se le presentaron 4 de los 7 discípulos de Santiago. Habían recogido el cadáver del Apóstol y lo habían transportado en una nave guiada por la mano de Dios. Llegaron a Bisria, confluencia del Ulla y Sar, en Galicia; fueron siete días de navegación y llegaron 400 años después.

En la última frase de la carta, León exhorta a la Cristiandad a acudir allí y orar porque "Ciertamente allí yace oculto Santiago."

Las noticias de la epístola de León pasaron en seguida a los martirologios que circulaban por todo Occidente. En el siglo IX, en las anotaciones correspondientes al 25 de julio se lee el párrafo siguiente: "Natividad de Santiago. Sus sagrados huesos, trasladados a España y sepultados en sus regiones occidentales, son objeto de una celebérrima veneración."

Los detalles de la ubicación del cuerpo de Santiago vinieron después de conocida la existencia de la epístola de León.

Se contaba que los discípulos sacaron el cuerpo de la barca y lo colocaron sobre una gran losa, que con el peso y como si fuese cera derretida, se transformó en un sepulcro. Después de muchas dificultades pusieron el sarcófago en una carreta tirada por bueyes que se detuvieron en un lugar llamado Pico Sacro. Colocaron las reliquias en un arca de mármol, "Arca Marmórica", y construyeron una pequeña iglesia.

Alrededor del año 813, en tiempos del Rey de Asturias Alfonso II el Casto, un ermitaño cristiano llamado Paio (Pelayo) le dijo al obispo gallego Teodomiro, de Iria Flavia (España), que había visto unas luces merodeando sobre un monte deshabitado. Hallaron una tumba donde se encontraba un cuerpo decapitado con la cabeza bajo el brazo. El rey Alfonso ordenó construir una iglesia encima del cementerio (compositum), origen de la Catedral de Santiago de Compostela («Santo Jacob del compositum»). Otros sostienen que la palabra Compostela proviene de 'campus stellae', «campo de las estrellas», debido a las luces que bailoteaban sobre el cementerio.


Fuente: Wikipedia

sábado, 14 de julio de 2018

DUMINICA 7 dR (a Vindecării celor doi orbi) / DOMINGO 7º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS (de la Curación de los dos ciegos)




Rm 15,1-7: Datori suntem noi cei tari să purtăm slăbiciunile celor neputincioşi şi să nu căutăm plăcerea noastră.  Ci fiecare dintre noi să caute să placă aproapelui său, la ce este bine, spre zidire.  Că şi Hristos n-a căutat plăcerea Sa, ci, precum este scris: "Ocările celor ce Te ocărăsc pe Tine, au căzut asupra Mea".  Căci toate câte s-au scris mai înainte, s-au scris spre învăţătura noastră, ca prin răbdarea şi mângâierea, care vin din Scripturi, să avem nădejde.  Iar Dumnezeul răbdării şi al mângâierii să vă dea vouă a gândi la fel unii pentru alţii, după Isus Hristos,  Pentru ca toţi laolaltă şi cu o singură gură să slăviţi pe Dumnezeu şi Tatăl Domnului nostru Isus Hristos.  De aceea, primiţi-vă unii pe alţii, precum şi Hristos v-a primit pe voi, spre slava lui Dumnezeu.

Mt 9,27-35: Plecând Isus de acolo, doi orbi se ţineau după El strigând şi zicând: Miluieşte-ne pe noi, Fiule al lui David.  După ce a intrat în casă, au venit la El orbii şi Isus i-a întrebat: Credeţi că pot să fac Eu aceasta? Zis-au Lui: Da, Doamne!  Atunci S-a atins de ochii lor, zicând: După credinţa voastră, fie vouă!  Şi s-au deschis ochii lor. Iar Isus le-a poruncit cu asprime, zicând: Vedeţi, nimeni să nu ştie.  Iar ei, ieşind, L-au vestit în tot ţinutul acela.  Şi plecând ei, iată au adus la El un om mut, având demon.  Şi fiind scos demonul, mutul a grăit. Iar mulţimile se minunau zicând: Niciodată nu s-a arătat aşa în Israel.  Dar fariseii ziceau: Cu domnul demonilor scoate pe demoni.  Şi Isus străbătea toate cetăţile şi satele, învăţând în sinagogile lor, propovăduind Evanghelia împărăţiei şi vindecând toată boala şi toată neputinţa în popor.



Rm 15,1-7: Nosotros, los fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles y no buscar nuestro propio agrado. Que cada uno de nosotros trate de agradar a su prójimo para el bien, buscando su edificación; pues tampoco Cristo buscó su propio agrado, antes bien, como dice la Escritura: Los ultrajes de los que te ultrajaron cayeron sobre mi. En efecto todo cuanto fue escrito en el pasado, se escribió para enseñanza nuestra, para que con la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza. Y el Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener los unos para con los otros los mismos sentimientos, según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, acogeos mutuamente como os acogió Cristo para gloria de Dios.

Mt 9,27-35: Cuando Jesús se iba de allí, al pasar le siguieron dos ciegos gritando: «¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!» Y al llegar a casa, se le acercaron los ciegos, y Jesús les dice: «¿Creéis que puedo hacer eso?» Dícenle: «Sí, Señor.» Entonces les tocó los ojos diciendo: «Hágase en vosotros según vuestra fe.» Y se abrieron sus ojos. Jesús les ordenó severamente: «¡Mirad que nadie lo sepa!» Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella comarca. Salían ellos todavía, cuando le presentaron un mudo endemoniado. Y expulsado el demonio, rompió a hablar el mudo. Y la gente, admirada, decía: «Jamás se vio cosa igual en Israel.» Pero los fariseos decían: «Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios.» Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia.

domingo, 1 de julio de 2018

DUMINICA 5 dR (a Vindecării celor doi îndrăciţi din Gadara) / DOMINGO 5º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS (de la Curación de los dos endemoniados gadarenos)




Rm 10,1-10: Fraţilor, bunăvoinţa inimii mele şi rugăciunea mea către Dumnezeu, pentru Israel, este spre mântuire.  Căci le mărturisesc că au râvnă pentru Dumnezeu, dar sunt fără cunoştinţă.  Deoarece, necunoscând dreptatea lui Dumnezeu şi căutând să statornicească dreptatea lor, dreptăţii lui Dumnezeu ei nu s-au supus.  Căci sfârşitul Legii este Hristos, spre dreptate tot celui ce crede.  Căci Moise scrie despre dreptatea care vine din lege, că: "Omul care o va îndeplini va trăi prin ea".  Iar dreptatea din credinţă grăieşte aşa: "Să nu zici în inima ta: Cine se va sui la cer?", ca adică să coboare pe Hristos!  Sau: "Cine se va coborî întru adânc?", ca să ridice pe Hristos din morţi!  Dar ce zice Scriptura? "Aproape este de tine cuvântul, în gura ta şi în inima ta", - adică cuvântul credinţei pe care-l propovăduim.  Că de vei mărturisi cu gura ta că Isus este Domnul şi vei crede în inima ta că Dumnezeu L-a înviat pe El din morţi, te vei mântui.  Căci cu inima se crede spre dreptate, iar cu gura se mărturiseşte spre mântuire.

Mt 8,28-9,1: Şi trecând El dincolo, în ţinutul Gadarenilor, L-au întâmpinat doi demonizaţi, care ieşeau din morminte, foarte cumpliţi, încât nimeni nu putea să treacă pe calea aceea.  Şi iată, au început să strige şi să zică: Ce ai Tu cu noi, Isuse, Fiul lui Dumnezeu? Ai venit aici mai înainte de vreme ca să ne chinuieşti?  Departe de ei era o turmă mare de porci, păscând.  Iar demonii Îl rugau, zicând: Dacă ne scoţi afară, trimite-ne în turma de porci.  Şi El le-a zis: Duceţi-vă. Iar ei, ieşind, s-au dus în turma de porci. Şi iată, toată turma s-a aruncat de pe ţărm în mare şi a pierit în apă.  Iar păzitorii au fugit şi, ducându-se în cetate, au spus toate cele întâmplate cu demonizaţii.  Şi iată toată cetatea a ieşit în întâmpinarea lui Isus şi, văzându-L, L-au rugat să treacă din hotarele lor.  Intrând în corabie, Isus a trecut şi a venit în cetatea Sa.



Rm 10,1-10: Hermanos, mi mayor deseo y lo que pido en mi oración a Dios es que ellos se salven. Yo atestiguo en favor de ellos que tienen celo por Dios, pero un celo mal entendido. Porque desconociendo la justicia de Dios y tratando de afirmar la suya propia, rehusaron someterse a la justicia de Dios, ya que el término de la Ley es Cristo, para justificación de todo el que cree. Moisés, en efecto, escribe acerca de la justicia que proviene de la Ley: "El hombre que la practique vivirá por ella". En cambio, la justicia que proviene de la fe habla así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo?, esto es, para hacer descender a Cristo. O bien: ¿Quién descenderá al Abismo?, esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos. ¿Pero qué es lo que dice la justicia?: La palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, es decir la palabra de la fe que nosotros predicamos. Porque si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado. Con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con la boca se confiesa para obtener la salvación.

Mt 8,28-9,1: Cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. Y comenzaron a gritar: «¿Que quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?» A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. Los demonios suplicaron a Jesús: «Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara». El les dijo: «Vayan». Ellos salieron y entraron en los cerdos: estos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron. Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio. Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad.