viernes, 30 de marzo de 2018

El Sábado de Lázaro y el Domingo de Ramos. Una breve explicación


La semana después del Domingo de María de Egipto se llama la Semana de los Ramos, o de las Palmas. En los oficios del día martes de esta semana, la Iglesia recuerda que Lázaro, el amigo de Jesús, ha muerto y que el Señor lo resucitará de entre los muertos. (Juan 11) A medida que los días progresan hasta llegar al sábado, la Iglesia, en sus diversos himnos y oraciones, sigue a Cristo en su camino hacia Betania, al sepulcro de Lázaro. El día viernes en la tarde, en la víspera de la celebración de la resurrección de Lázaro, concluyen los cuarenta días del “Santo Ayuno” de la Gran Cuaresma:

Habiendo logrado los cuarenta días por el beneficio de nuestras almas, Te rogamos, Tú que amas a la Humanidad, que seamos dignos de ver la santa semana de Tu Pasión, glorificando  en ella Tus grandezas y Tu plan inefable de salvación para nosotros, cantando con una sola voz: Señor, gloria a Ti.  (Himno de las Vísperas)

El Sábado de Lázaro es una celebración pascual.  En este día, la Iglesia glorifica a Cristo como “la Resurrección y la Vida” quien, resucitando a Lázaro, ha confirmado la resurrección universal de toda la humanidad aun antes de Su propia Pasión, Muerte y Resurrección.

Oh Cristo Dios, cuando resucitaste a Lázaro de entre los muertos, aseguraste la resurrección universal. Por lo tanto, nosotros, como los niños, llevamos los símbolos de la victoria, y clamamos a Ti, Hosanna en las Alturas, Bendito sea el que viene en el Nombre del Señor. (Tropario de ese día)

Cristo, la alegría, la verdad y la luz de todos, la vida del mundo y su resurrección, ha aparecido en su bondad a los que están en la tierra. El se ha hecho la Imagen de nuestra Resurrección, otorgando el perdón divino a todos. (Kontakion)

Durante la Divina Liturgia en el Sábado de Lázaro, en  lugar del Trisagion (Santo Dios), se canta el versículo bautismal de la carta a los Gálatas : Vosotros que en Cristo os bautizasteis, de Cristo os revestisteis. Aleluya. (Gálatas 3,27) Este himno expresa el carácter de resurrección que tiene esta celebración. Además, recuerda que el Sábado de Lázaro antiguamente era uno de los grandes días del calendario litúrgico en que se administraba el bautismo en la Iglesia.

Después de la resurrección de Lázaro, Cristo fue saludado por las multitudes como el Mesías-Rey de Israel que tanto habían esperado. Entonces, en cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento, Jesús entró a Jerusalén, montado en un pollino de asno. (Zacarías 9,9; Juan 12,12) Las multitudes lo recibieron con ramos en sus manos y exclamaron a Él con gritos de alabanza: ¡Hosanna! ¡Bendito es Él que viene en el Nombre del Señor! ¡El Hijo de David! ¡El Rey de Israel! Debido a esta  glorificación por el pueblo, los sacerdotes y escribas finalmente se decidieron a “destruirle, a condenarlo a la muerte.” (Lucas 19,47; Juan 11,53; 12,10)

La fiesta de la Entrada Triunfal de Jesucristo a Jerusalén, el Domingo de Ramos, es una de las doce fiestas mayores de la Iglesia. Los oficios de este día siguen en el mismo espíritu que los del Sábado de Lázaro. El templo guarda su esplendor de resurrección, y los himnos continuamente repiten el Hosanna ofrecido a Cristo como el Rey-Mesías que viene en el Nombre de Dios Padre para la salvación del mundo.

El tropario principal de esta fiesta es el mismo que se canta para el Sábado de Lázaro. Se canta en todos los oficios de este día, y en la Divina Liturgia se canta también como Tercera Antífona. El segundo tropario de este día, así como el kontakion y los otros himnos, glorifican la manifestación triunfal de Cristo “seis días antes de la Pascua” cuando se entregará en la Cena y en la Cruz por la vida de este mundo.

Hoy la gracia del Espíritu Santo nos ha reunido. Elevando Tu Cruz, digamos: Bendito sea el que viene en el Nombre del Señor. ¡Hosanna en las Alturas! (1° verso de las Vísperas)

Cuando fuimos sepultados contigo en el bautismo, oh Cristo Dios, nos hiciste dignos de la vida eterna por Tu Resurrección. Ahora Te alabamos cantando:  ¡Hosanna en las Alturas! Bendito sea El que viene en el Nombre del Señor. (Segundo Tropario del Domingo de Ramos)

Sentado en Tu trono en los cielos, y llevado en un pollino de asno en la tierra, oh Cristo Dios, aceptando la alabanza de los ángeles y el canto de los niños quienes proclaman: Bendito  eres Tú que vienes a restaurar a Adán nuevamente. (Kontakion del Domingo de Ramos)

En la vigilia de la fiesta de Domingo de Ramos, se leen las profecías del Antiguo Testamento acerca del Mesías-Rey, junto al relato del Evangelio que cuenta acerca de la entrada triunfal de Cristo a Jerusalén. En el oficio de Matutinos, se bendice ramos que los fieles llevan durante la celebración litúrgica como signo de su propia glorificación a Jesucristo como Salvador y Rey. Estos ramos generalmente son palmas, u otra clase de ramo disponible según la costumbre local.

Los fieles que llevan sus ramos y cantan sus himnos al Señor en el Domingo de Ramos, son juzgados de la misma manera que la multitud de Jerusalén. Fueron las mismas voces que exclamaron ¡Hosanna! a Cristo que, pocos días después, gritaron ¡Crucifícale!  Así, los fieles, mientras glorifican a Cristo con los “ramos de la victoria”, son sometidos a su juicio y entran junto con Él a los días de Su pasión voluntaria.


Fuente: Arquidiócesis de Santiago y Todo Chile (Patriarcado de Antioquía y Todo el Oriente)

sábado, 24 de marzo de 2018

25/03 - La Anunciación de la Santísima Madre de Dios y siempre Virgen María


La fiesta de la Anunciación es una de las primeras fiestas cristianas, y era celebrada ya en el siglo IV. Hay inclusive una pintura de la Anunciación, en las catacumbas de Priscila en la ciudad de Roma, que data del siglo II. El Concilio de Toledo en el año 656 la menciona, y el Concilio de Trullo en 692 dice que la Anunciación se celebraba durante la Gran Cuaresma.

El nombre griego, eslavo y árabe de la fiesta puede ser traducido como "las buenas noticias". Esto, por supuesto, se refiere a la Encarnación del Hijo de Dios y a la salvación que Él trae.

El relato de la Anunciación se encuentra en el Evangelio de San Lucas (1:26-38) que leemos en la Liturgia de hoy. El tropario describe a la fiesta como el "comienzo de nuestra salvación y la revelación del misterio eterno", porque en este día el Hijo de Dios se hace el Hijo del Hombre.

Hay dos componentes principales en la Anunciación: el mensaje en sí mismo, y la respuesta de la Virgen. El mensaje de la fiesta es el cumplimiento de la promesa de Dios de enviar un Redentor (Gen 3:15): "Y pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y su linaje: él te aplastará la cabeza, y tu le morderás el talón". Los Padres de la Iglesia entienden "tu linaje" como refiriéndose a Cristo. Los profetas dan a entender la venida del Redentor, pero el Arcángel Gabriel proclama ahora que la promesa está a punto de cumplirse.

Este texto bíblico, de hecho, se hace eco en la Liturgia de San Basilio: "Pues, al modelar al hombre tomando polvo de la tierra, y al honrarlo con Tu imagen, lo pusiste, oh Dios, en el Paraíso de dicha, prometiéndole una vida inmortal y el gozo de los bienes eternos si observaba Tus mandamientos. Pero cuando, seducido por la serpiente, Te desobedeció a Ti, el Dios verdadero que lo habías creado, y fue sometido a la muerte por sus propias transgresiones, lo expulsaste, oh Dios, en Tu justa sentencia, del Paraíso a este mundo, y lo devolviste a la tierra de la que fue tomado, preparándole ya la salvaciónpor la regeneración en la persona misma de Tu Cristo".

A diferencia de Eva, que fue engañada fácilmente por la serpiente, la Virgen no acepta inmediatamente el mensaje del ángel. En su humildad, no creía ser merecedora de estas palabras. El hecho de que ella le pidiera una explicación pone de manifiesto su sobriedad y prudencia. Ella cree en las palabras del ángel, pero no puede entender la forma en que se puede cumplir esto, porque el Ángel habla de algo que está más allá de la naturaleza.El icono de la fiesta muestra al Arcángel con un bastón en su mano izquierda, lo que indica su papel de mensajero. A veces, sus alas están hacia arriba, como para mostrar su rápido descenso desde el cielo. Su mano derecha se estira haciala Santísima Virgen en señal de entrega del mensaje.

La Virgen se representa de pie o sentada, por lo general con un ovillo de hilo o sosteniendo un pergamino en la mano izquierda. Su mano derecha se levanta para indicar su sorpresa ante el mensaje que está escuchando. Su cabeza está inclinada, mostrando su consentimiento y obediencia. El descenso del Espíritu Santo en ella es representado por un rayo de luz que sale de una pequeña esfera en la parte superior del icono, que simboliza el cielo. En un famoso icono del Sinaí, una paloma blanca se muestra en el rayo de luz.

La Anunciación cae siempre durante la Cuaresma, pero siempre se celebra con gran alegría. La Liturgia de San Juan Crisóstomo se celebra en este día, incluso si cae en los días de semana de la Cuaresma. Este es uno de los dos días de la Gran Cuaresma en el que se relaja el ayuno y el pescado está permitido (el Domingo de Ramos es el otro).


Fuente: Arquidiócesis de Buenos Aires y Toda la Argentina (Patriarcado de Antioquía y Todo el Oriente)

DUMINICA 5 DIN POST (a Cuv. Maria Egipteanca) / DOMINGO 5º DE CUARESMA (de Santa María Egipcíaca)




Evr 9,11-14: Iar Hristos, venind Arhiereu al bunătăţilor celor viitoare, a trecut prin cortul cel mai mare şi mai desăvârşit, nu făcut de mână, adică nu din zidirea aceasta;  El a intrat o dată pentru totdeauna în Sfânta Sfintelor, nu cu sânge de ţapi şi de viţei, ci cu însuşi sângele Său, şi a dobândit o veşnică răscumpărare.  Căci dacă sângele ţapilor şi al taurilor şi cenuşa junincii, stropind pe cei spurcaţi, îi sfinţeşte spre curăţirea trupului,  Cu cât mai mult sângele lui Hristos, Care, prin Duhul cel veşnic, S-a adus lui Dumnezeu pe Sine, jertfă fără de prihană, va curăţi cugetul vostru de faptele cele moarte, ca să slujiţi Dumnezeului celui viu?

Mc 10,32-45: Şi erau pe drum, suindu-se la Ierusalim, iar Isus mergea înaintea lor. Şi ei erau uimiţi şi cei ce mergeau după El se temeau. Şi luând la Sine, iarăşi, pe cei doisprezece, a început să le spună ce aveau să I se întâmple:  Că, iată, ne suim la Ierusalim şi Fiul Omului va fi predat arhiereilor şi cărturarilor; şi-L vor osândi la moarte şi-L vor da în mâna păgânilor.  Şi-L vor batjocori şi-L vor scuipa şi-L vor biciui şi-L vor omorî, dar după trei zile va învia.  Şi au venit la El Iacov şi Ioan, fiii lui Zevedeu, zicându-I: Învăţătorule, voim să ne faci ceea ce vom cere de la Tine.  Iar El le-a zis: Ce voiţi să vă fac?  Iar ei I-au zis: Dă-ne nouă să şedem unul de-a dreapta Ta, şi altul de-a stânga Ta, întru slava Ta.  Dar Isus le-a răspuns: Nu ştiţi ce cereţi! Puteţi să beţi paharul pe care îl beau Eu sau să vă botezaţi cu botezul cu care Mă botez Eu?  Iar ei I-au zis: Putem. Şi Isus le-a zis: Paharul pe care Eu îl beau îl veţi bea, şi cu botezul cu care Eu mă botez vă veţi boteza.  Dar a şedea de-a dreapta Mea, sau de-a stânga Mea, nu este al Meu a da, ci celor pentru care s-a pregătit.  Şi auzind cei zece, au început a se mânia pe Iacov şi pe Ioan.   Şi Isus, chemându-i la Sine, le-a zis: Ştiţi că cei ce se socotesc cârmuitori ai neamurilor domnesc peste ele şi cei mai mari ai lor le stăpânesc.  Dar între voi nu trebuie să fie aşa, ci care va vrea să fie mare între voi, să fie slujitor al vostru.  Şi care va vrea să fie întâi între voi, să fie tuturor slugă.  Că şi Fiul Omului n-a venit ca să I se slujească, ci ca El să slujească şi să-Şi dea sufletul răscumpărare pentru mulţi.


Heb 9,11-14: Cristo, en cambio, ha venido como Sumo Sacerdote de los bienes futuros. El, a través de una Morada más excelente y perfecta que la antigua –no construida por manos humanas, es decir, no de este mundo creado– entró de una vez por todas en el Santuario, no por la sangre de chivos y terneros, sino por su propia sangre, obteniéndonos así una redención eterna. Porque si la sangre de chivos y toros y la ceniza de ternera, con que se rocía a los que están contaminados por el pecado, los santifica, obteniéndoles la pureza externa, ¡cuánto más la sangre de Cristo, que por otra del Espíritu eterno se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de las obras que llevan a la muerte, para permitirnos tributar culto al Dios viviente!

Mc 10,32-45: Mientras iban de camino para subir a Jerusalén, Jesús se adelantaba a sus discípulos; ellos estaban asombrados y los que lo seguían tenían miedo. Entonces reunió nuevamente a los Doce y comenzó a decirles lo que le iba a suceder: «Ahora subimos a Jerusalén; allí el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos: ellos se burlarán de él, lo escupirán, lo azotarán y lo matarán. Y tres días después, resucitará». Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir». El les respondió: «¿Qué quieren que haga por ustedes?». Ellos le dijeron: «Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria». Jesús le dijo: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?». «Podemos», le respondieron. Entonces Jesús agregó: «Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados». Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos. Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».

sábado, 17 de marzo de 2018

DUMINICA 4 DIN POST (a Cuv. Ioan Scărarul) / DOMINGO 4º DE CUARESMA (de San Juan Clímaco)




Evr 6,13-20: Căci Dumnezeu, când a dat făgăduinţă lui Avraam, de vreme ce n-avea pe nimeni mai mare, pe care să Se jure, S-a jurat pe Sine însuşi,  Zicând: "Cu adevărat, binecuvântând te voi binecuvânta, şi înmulţind te voi înmulţi".  Şi aşa, având Avraam îndelungă-răbdare, a dobândit făgăduinţa.  Pentru că oamenii se jură pe cel ce e mai mare şi jurământul e la ei o chezăşie şi sfârşitul oricărei neînţelegeri.  În aceasta, Dumnezeu voind să arate şi mai mult, moştenitorilor făgăduinţei, nestrămutarea hotărârii Sale, a pus la mijloc jurământul:  Ca prin două fapte nestrămutate - făgăduinţa şi jurământul - în care e cu neputinţă ca Dumnezeu să fi minţit, noi, cei ce căutăm scăpare, să avem îndemn puternic ca să ţinem nădejdea pusă înainte,  Pe care o avem ca o ancoră a sufletului, neclintită şi tare, intrând dincolo de catapeteasmă,  Unde Isus a intrat pentru noi ca înaintemergător, fiind făcut Arhiereu în veac, după rânduiala lui Melchisedec.

Mc 9,17-32: Şi I-a răspuns Lui unul din mulţime: Învăţătorule, am adus la Tine pe fiul meu, care are duh mut.  Şi oriunde-l apucă, îl aruncă la pământ şi face spume la gură şi scrâşneşte din dinţi şi înţepeneşte. Şi am zis ucenicilor Tăi să-l alunge, dar ei n-au putut.  Iar El, răspunzând lor, a zis: O, neam necredincios, până când voi fi cu voi? Până când vă voi răbda pe voi? Aduceţi-l la Mine.  Şi l-au adus la El. Şi văzându-L pe Isus, duhul îndată a zguduit pe copil, şi, căzând la pământ, se zvârcolea spumegând.  Şi l-a întrebat pe tatăl lui: Câtă vreme este de când i-a venit aceasta? Iar el a răspuns: din pruncie.  Şi de multe ori l-a aruncat şi în foc şi în apă ca să-l piardă. Dar de poţi ceva, ajută-ne, fiindu-Ţi milă de noi.  Iar Isus i-a zis: De poţi crede, toate sunt cu putinţă celui ce crede.  Şi îndată strigând tatăl copilului, a zis cu lacrimi: Cred, Doamne! Ajută necredinţei mele.  Iar Isus, văzând că mulţimea dă năvală, a certat duhul cel necurat, zicându-i: Duh mut şi surd, Eu îţi poruncesc: Ieşi din el şi să nu mai intri în el!  Şi răcnind şi zguduindu-l cu putere, duhul a ieşit; iar copilul a rămas ca mort, încât mulţi ziceau că a murit.  Dar Isus, apucându-l de mână, l-a ridicat, şi el s-a sculat în picioare.  Iar după ce a intrat în casă, ucenicii Lui L-au întrebat, de o parte: Pentru ce noi n-am putut să-l izgonim?  El le-a zis: Acest neam de demoni cu nimic nu poate ieşi, decât numai cu rugăciune şi cu post.  Şi, ieşind ei de acolo, străbăteau Galileea, dar El nu voia să ştie cineva.  Căci învăţa pe ucenicii Săi şi le spunea că Fiul Omului se va da în mâinile oamenilor şi-L vor ucide, iar după ce-L vor ucide, a treia zi va învia.  Ei însă nu înţelegeau cuvântul şi se temeau să-L întrebe.


Heb 6,13-20: Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, como no podía jurar por alguien mayor que él, juró por sí mismo, diciendo: Sí, yo te colmaré de bendiciones y te daré una descendencia numerosa. Y por su paciencia, Abraham vio la realización de esta promesa. Los hombres acostumbran a jurar por algo más grande que ellos, y lo que se confirma con un juramento queda fuera de toda discusión. Por eso Dios, queriendo dar a los herederos de la promesa una prueba más clara de que su decisión era irrevocable, la garantizó con un juramento. De esa manera, hay dos realidades irrevocables –la promesa y el juramento– en las que Dios no puede engañarnos. Y gracias a ellas, nosotros, los que acudimos a él, nos sentimos poderosamente estimulados a aferrarnos a la esperanza que se nos ofrece. Esta esperanza que nosotros tenemos, es como un ancla del alma, sólida y firme, que penetra más allá del velo, allí mismo donde Jesús entró por nosotros, como precursor, convertido en Sumo Sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.

Mc 9,17-32: Uno de ellos le dijo: «Maestro, te he traído a mi hijo, que está poseído de un espíritu mudo. Cuando se apodera de él, lo tira al suelo y le hace echar espuma por la boca; entonces le crujen sus dientes y se queda rígido. Le pedí a tus discípulos que lo expulsaran pero no pudieron». «Generación incrédula, respondió Jesús, ¿hasta cuando estaré con ustedes? ¿Hasta cuando tendré que soportarlos? Tráiganmelo». Y ellos se lo trajeron. En cuanto vio a Jesús, el espíritu sacudió violentamente al niño, que cayó al suelo y se revolcaba, echando espuma por la boca. Jesús le preguntó al padre: «¿Cuánto tiempo hace que está así?». «Desde la infancia, le respondió, y a menudo lo hace caer en el fuego o en el agua para matarlo. Si puedes hacer algo, ten piedad de nosotros y ayúdanos». «¡Si puedes...!», respondió Jesús. «Todo es posible para el que cree». Inmediatamente el padre del niño exclamó: «Creo, ayúdame porque tengo poca fe». Al ver que llegaba más gente, Jesús increpó al espíritu impuro, diciéndole: «Espíritu mudo y sordo, yo te lo ordeno, sal de él y no vuelvas más». El demonio gritó, sacudió violentamente al niño y salió de él, dejándolo como muerto, tanto que muchos decían: «Está muerto». Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó, y el niño se puso de pie. Cuando entró a la casa y quedaron solos, los discípulos le preguntaron: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?». El les respondió: «Esta clase de demonios se expulsa sólo con la oración». Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera, porque enseñaba y les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará». Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.

sábado, 10 de marzo de 2018

DUMINICA 3 DIN POST (a Sfintei Cruci) / DOMINGO 3º DE CUARESMA (de la Santa Cruz)




Evr 4,14-5,6: Drept aceea, având Arhiereu mare, Care a străbătut cerurile, pe Isus, Fiul lui Dumnezeu, să ţinem cu tărie mărturisirea.  Că nu avem Arhiereu care să nu poată suferi cu noi în slăbiciunile noastre, ci ispitit întru toate după asemănarea noastră, afară de păcat.  Să ne apropiem, deci, cu încredere de tronul harului, ca să luăm milă şi să aflăm har, spre ajutor, la timp potrivit.  Căci orice arhiereu, fiind luat dintre oameni, este pus pentru oameni, spre cele către Dumnezeu, ca să aducă daruri şi jertfe pentru păcate;  El poate să fie îngăduitor cu cei neştiutori şi rătăciţi, de vreme ce şi el este cuprins de slăbiciune.  Din această pricină dator este, precum pentru popor, aşa şi pentru sine să jertfească pentru păcate.  Şi nimeni nu-şi ia singur cinstea aceasta, ci dacă este chemat de Dumnezeu după cum şi Aaron.  Aşa şi Hristos nu S-a preaslăvit pe Sine însuşi, ca să Se facă arhiereu, ci Cel ce a grăit către El: "Fiul Meu eşti Tu, Eu astăzi Te-am născut".  În alt loc se zice: "Tu eşti Preot în veac după rânduiala lui Melchisedec".

Mc 8,34-9,1: Şi chemând la Sine mulţimea, împreună cu ucenicii Săi, le-a zis: Oricine voieşte să vină după Mine să se lepede de sine, să-şi ia crucea şi să-Mi urmeze Mie.  Căci cine va voi să-şi scape sufletul îl va pierde, iar cine va pierde sufletul Său pentru Mine şi pentru Evanghelie, acela îl va scăpa.  Căci ce-i foloseşte omului să câştige lumea întreagă, dacă-şi pierde sufletul?  Sau ce ar putea să dea omul, în schimb, pentru sufletul său?  Căci de cel ce se va ruşina de Mine şi de cuvintele Mele, în neamul acesta desfrânat şi păcătos, şi Fiul Omului Se va ruşina de el, când va veni întru slava Tatălui său cu sfinţii îngeri.  Şi le zicea lor: Adevărat grăiesc vouă că sunt unii, din cei ce stau aici, care nu vor gusta moartea, până ce nu vor vedea împărăţia lui Dumnezeu, venind întru putere.


Heb 4,14-5,6: Y ya que tenemos en Jesús, el Hijo de Dios, un Sumo Sacerdote insigne que penetró en el cielo, permanezcamos firmes en la confesión de nuestra fe. Porque no tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades; al contrario él fue sometido a las mismas pruebas que nosotros, a excepción del pecado. Vayamos, entonces, confiadamente al trono de la gracia, a fin de obtener misericordia y alcanzar la gracia de un auxilio oportuno. Todo Sumo Sacerdote es tomado de entre los hombres y puesto para intervenir en favor de los hombres en todo aquello que se refiere al servicio de Dios, a fin de ofrecer dones y sacrificios por los pecados. El puede mostrarse indulgente con los que pecan por ignorancia y con los descarriados, porque él mismo está sujeto a la debilidad humana. Por eso debe ofrecer sacrificios, no solamente por los pecados del pueblo, sino también por los propios pecados. Y nadie se arroga esta dignidad, si no es llamado por Dios como lo fue Aarón. Por eso, Cristo no se atribuyó a sí mismo la gloria de ser Sumo Sacerdote, sino que la recibió de aquel que le dijo: "Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy". Como también dice en otro lugar: "Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec".

Mc 8,34-9,1: Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? Porque si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con sus santos ángeles». Y les decía: «Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de haber visto que el Reino de Dios ha llegado con poder».